27 de marzo de 2012

La vida es...

Paz y bien

Muchas veces nos preguntamos que es la vida y sobre todo nos inquieta el saber para qué es la vida.

Resulta triste estar en una sala de espera, sin esperar nada, vivir porque se tiene vida, pero sin hacer nada en la vida, sin esperar nada de ella ni darle un sentido; una vida inútil es una muerte prematura.

El aprendizaje del arte de vivir no se termina cuando el hombre alcanza su mayoría de edad,  al conseguir un diploma universitario para ejercer una profesión y ser autónomo. ¿Que consigue el hombre con haber asegurado una sólida situación económica o con haber educado una hermosa familia, si su corazón sigue agonizando en un tristeza mortal?

Vivir es el arte de ser feliz y serlo, es liberarse, en mayor o menor grado, de todas las ansiedades que, de todas formas seguirán porfiadamente los pasos humanos hasta la frontera final.

Vive de tal manera que, cuando mueras no tengas vergüenza de haber vivido; al contrario, te sientas satisfecho de haber vivido y de haber vivido tal como viviste.

La vida no es placer, la vida no es comodidad, la vida no es diversión, la vida no es turismo, la vida no es dinero, la vida no es confort; la vida tiene todo eso, pero la vida no es eso.

Como tampoco la vida no es dolor, la vida no es lágrimas y llantos, la vida no es sufrimientos y pesadumbres, la vida no son problemas y angustias... la vida tiene todo eso, pero la vida tampoco es eso, precisamente.

La vida es cumplimiento del deber, llenar un puesto, cumplir una misión, contribuir al bienestar de los demás, eso es vivir.

Es aquel valor que da valor a todos los demás valores. De pronto, todo lo que es y hacemos -palabras, actitudes, reacciones...- aparece revestido de un color y brillo tan particular que no se puede explicar con palabras. Eso es el sentido de una vida.

Es ¿como decirlo? un cierto tono de alegría que no se traduce en una risa ni en una sonrisa; que envuelve a algunas personas vistiéndolas como de un aire primaveral, y que todos perciben desde lejos, y dicen: esa persona tiene un no se que, que no se como calificarlo, pero ¡se la ve tan feliz!

Es, en fin, aquella sensación de plenitud que, en el otoño de sus años, al volver sus miradas hacia atrás, les hace exclamar a algunas personas: valió la pena... de verdad fue una venturosa ventura.

Fraternalmente,


Dominus Providebit

2 comentarios:

  1. Leyendote me dan ganas de Vivir Claudio.....!!!!!! y sabiendome amada es facil transmitir este Amor, que es Paciente, que se amolda a todo y a todos....y que siembra Paz en la Verdad...haciendolo todo por Amor a Dios, solo a El hace que se derrame la Misericordia dentro de uno mismo y rebose a los demas.....parece tan facil.....y es facil!!! solo hay que creerlo y empezar a caminar con naturalidad haciendole hacer a El en Mi...Yo no me pertenezco...ya no. Y El lo sabe Bien......asi que me dejo hacer y me hace entrar en el Agradecimiento por todo lo que soy y todo lo que El me entrega...que es El mismo!! Puedo querer mas?.....Un abrazo en este Amor que no sabe hacer otra cosa mas que AMAR.

    ResponderEliminar

«Porque la boca habla de la abundancia del corazón.» (Mt. 12, 34) Por lo tanto, se prudente en el uso de ellas y recuerda que en este blog no se aceptan los comentarios anónimos.