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Mostrando las entradas con la etiqueta Homilia del domingo

¿Se puede evitar a Dios? (Mateo 18; 21-35)

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Evitar a Dios, es como huir/salirse del paraíso. El paraíso es un lugar interior de mucha paz, de mucha confianza en un mismo con la fortaleza que da saberse contenido por Dios, resguardado de los ataques del enemigo silencioso que, sabiendo de nuestras debilidades se prende con sus garras y no nos suelta.  El evangelio de hoy habla de un número importante: 490, que son las veces que hay que perdonar a quienes nos han fallado; son las 70 veces 7 que habla Jesús. Y finaliza el Evangelio de Mateo:  Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos . Decía en uno de sus ricos comentarios Carmen Fernández Aguinaco, « nunca he conocido a nadie que lleve en un cuaderno el registro de las veces en que ha perdonado a alguien. Si alguien lo recuerda, seguramente no serán 490, más que nada, porque a la tercera probablemente ya se haya descartado al ofensor. Y esas tres, aunque no se apunten, están tan grabadas en la memoria, que al primer rec...

Descansar en Jesús sin dejar de caminar

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Evangelio (Mt 11, 25-30) "Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana." "Carguen con mi yugo" es una invitación para descansar en su amor y guía. El yugo simboliza el compromiso y responsabilidad de seguir sus enseñanzas, mientras que la carga representa las responsabilidades de la fe. Al aceptar su yugo, encontramos descanso y paz. No solo ofrece descanso físico, sino también un alivio al peso del pecado y la justicia propia. En otras palabras, Jesús quiso decir: “Yo no los sobrecargo. Lo que enseño es para el bien de ustedes, y yo camino a su lado, ayudándolos en cada paso.” El yugo de Jesús no aplasta, sino que sostiene, consuela y enseña a caminar con paz en medio del trabajo, las preocupaciones y las luchas de cada día. Cuando Jesús dice: “mi yugo es fácil, y ligera mi carga”...

Ahora, les toca a ustedes

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Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. (San Mateo 18, 16-20) Hay momentos en la vida en que uno siente con claridad que el Señor lo llama a dar un paso, pero el corazón no termina de estar del todo firme. Eso les pasó también a los discípulos. Subieron al monte, vieron a Jesús resucitado, lo adoraron, y sin embargo el Evangelio no esconde que algunos vacilaban. Esa pequeña frase consuela mucho, porque muestra que la fe verdadera no siempre camina sin temblores. A veces creemos, adoramos, amamos al Señor, y al mismo tiempo llevamos dentro preguntas, cansancio o inseguridad. Jesús no se aparta de sus discípulos por su vacilación. Al contrario, se acerca. Ese gesto dice mucho. El Señor no espera una perfección fría para confiar una misión; se acerca a hombres reales, con heridas, memoria de sus caídas y una fe todavía en camino. Así obra también ...

Música y religión: formación de los rebaños de Jesús

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« El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. El llama a cada una por su nombre y las hace salir. Cuando las ha sacado a todas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz. » (evangelio de San Juan) Siento envidia (sana) de los que se han convertido, me refiero a los bautizados católicos que llevaban una vida displicente, despreocupada y se han vuelto a Jesús. Hablo desde mi perspectiva católica; no me adentro en la conversión de cristianos originarios de las distintas iglesias protestantes o la conversión de agnósticos o ateos. Envidia, no es la palabra justa, quizá si dijera, asombro, describiría mejor mis sentimientos; es innegable el avance de las iglesias evangélicas/protestantes sobre todo en la música; música que llena el alma y da paz de espíritu. El proceso de conversión o vuelta al rebaño, se da por la invitación de otros, en el pastoreo de los grupos de oración o movimientos parroquiales. ...

¿Y si sacamos las piedras?

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Hay puntos de inflexión en la vida. Puntos donde se tuercen rumbos o donde se enderezan. Cuaresma es algo más que un tiempo antes de la Pascua; es un tiempo donde recorremos esos puntos de inflexión en nuestra vida.  Los golpes de la vida dejan tantas piedras en el camino que a veces, es imposible no pisarlas o las vemos y fingimos demencia. Es mejor, quizás. La vida, como si fuera un brazo herido en toda su extensión, tiene cicatrices que desaparecen con el tiempo; a veces quedan como puntos que enseñan cosas. Las piedras que uno va juntando aparecen con la infancia y siguen con la adolescencia y luego con la adultez.  Las piedras que uno saca del camino o las elude siguen ahí, no sirven para nada importante, solo para recordarnos los cómo, cuando, los porques. Y el alma, sigue tan dura.! Fortalecida por los golpes, hasta que viene el Señor y te ordena suavemente, pero con firmeza, ¡saca la piedra! Si, como a la tumba de Lázaro para resucitar a la vida. Dios, está al lado de ...

Crucifijo emblema de Cristo muerto y resucitado

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La cruz -aunque no se crea- es símbolo de división entre los cristianos. Los protestantes solo llevan la cruz vacía porque es el símbolo que " Cristo venció a la muerte y para recordar que El esta vivo y es nuestro intercesor principal, nuestro abogado, nuestro oportuno socorro ". Para la católicos, al utilizar el crucifijo, " predicamos a un Cristo resucitado " como dice San Pablo a los corintios, describiendo el núcleo del evangelio como " ...escándalo para los judíos y locura para los paganos ". San Pablo enfatiza que la cruz es la sabiduría y el poder de Dios para la salvación, centrando su mensaje en la redención a través del sacrificio de Jesús en lugar de la sabiduría humana. El Papa Francisco dijo, predicando sobre la transfiguración "Jesús transfigurado sobre el monte Tabor quiso mostrar a sus discípulos su gloria no para evitarles pasar a través de la cruz, sino para indicar a dónde lleva la cruz.  Quien muere con Cristo, con Cristo resurgir...

El desierto es una delgada línea entre el cielo y el infierno

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El primer domingo de Cuaresma nos presenta a Jesús conducido por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. El marco geográfico del desierto, lugar inhóspito y antagónico del Edén, es elocuente. Jesús sería impulsado así al ámbito del tentador.  El desierto es un lugar donde la soledad posibilita el encuentro con un mismo, y el silencio hace descubrir la simplicidad de la vida. Se pierden los encantos de las apariencias. La desnudez permite centrarse en lo esencial y la aridez enfoca lo invisible para lo ojos: la propia individualidad, el propio yo, el ser irrepetible en este mundo, la transitoriedad de la vida. El desierto es un lugar de purificación; sin embargo, el sufrimiento, la soledad y la prueba no purifican en si. Dependerá de la actitud que uno adopte frente a ellos. A lo largo de cada historia personal, al volver la vista atrás -como el poema de Machado- uno ve que desperdició años de su vida doliéndose de su pasado. En vez de superar el problema, fue supera...

Las diferencias entre intentar y hacer

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El libro de Eclesiástico utiliza la expresión "si quieres..." haciendo referencia a la posibilidad de elegir entre el camino que nos aleja de Dios y el que no acerca a El. Con esa posibilidad de elegir, llegamos al Evangelio de hoy (parte del Sermón de la Montaña). Unas palabras que, de primeras, impresionan. Casi asustan. El camino trazado por Dios en el Antiguo Testamente tiene validez perenne.  Es que Dios nos ha hecho libres, con una voluntad apta para luchar, para querer, para elegir el bien o el mal. Tenemos que querer, intentar, poner los medios. Y esa voluntad, esa intención determina la bondad o la maldad de lo que hacemos. Por eso, si intentando de buena fe algo bueno – muy importante esa buena fe – resulta algo malo, Dios juzgará lo que intentamos y no lo que hicimos. Jesús sienta un principio que es esencial a la hora de la verdad: dar importancia incluso a los preceptos menos importantes, el valorar en definitiva las cosas pequeñas. Desde el punto de vista prácti...

El amar se demuestra sobre todo, en el dar

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Rui Barboza, político brasileño (1) decía « De tanto ver triunfar las nulidades; de tanto ver prosperar la deshonra; de tanto ver crecer la injusticia; de tanto ver agigantarse los poderes en manos de la malos, el hombre llega a desanimarse de la virtud, de reírse de la honra a tener vergüenza de ser honesto » « Entre la conciencia y el acto, entre la voluntad y la ejecución, hay una serie de interferencias perturbadoras » « Es extremadamente difícil volver a lo bueno cuando uno tiene fuerza ilimitada en sus manos y entre quienes deberían contenernos, no encontramos más que connivencia y aplausos erróneos » Estas son pensamientos escritos en el a principios del siglo XX y tienen una vigencia absoluta. En el medio de un mundo sacudido por todos, la liturgia de este domingo propone leer Isaías 58, versos 7 al 10 donde Dios le dice: " Comparte tu pan con el hambriento, abre tu casa al pobre sin techo, viste al desnudo y no des la espalda a tu propio hermano. Entonces surgirá tu luz c...

Bienaventurados

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Dichoso, feliz, alegre… Todo eso significa “bienaventurado”. Sin embargo, lo que la mayoría entiende por felicidad no encaja nada bien con las palabras de Jesús. Porque la lógica de Dios es otra. Todo lo que el mundo nos ofrece: “lo primero es la salud”; lo que cuenta es el éxito”; “dichoso el que tiene mucho dinero en el banco”; “feliz quien no se priva de ningún placer”; “yo, mi, me, conmigo y, si sobra, para mí”, no es lo fundamental. ¿Podrá llegar a ser una “persona feliz” quien hace suyas semejantes propuestas de vida? ¿Qué piensa Dios de todo esto? Decía el Padre Agustín Poeir, de la Orden Siervos de María: Las bienaventuranzas son la carta magna del cristianismo, el fundamento sobre el cual se apoya todo el evangelio, el espíritu conductor de sus enseñanzas; pero también la condición por la paz en la sociedad por dos razones: primero porque Jesús con su vida, su humildad y sobre todo con su muerte las practicó al pié de la letra y el cristiano no puede seguir otro camino, y segu...

Servir a Dios o al dinero.

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La liturgia del domingo 21 pasado, en la primera lectura describe una situación en la que caían muchos comerciantes, en tiempos de Amós. De domingo a viernes, haciendo trampa en el mercado, engañando y viviendo como si Dios no jugara ningún papel en su vida. Considerándolo, más bien, una molestia, porque el sábado no podían hacer ningún negocio. En vez de disfrutar de la posibilidad de rezar al Dios que los había liberado de la esclavitud de Egipto, que los había llevado a la Tierra Prometida, estaban quejosos y descontentos. El dinero genera en torno a sí un culto idolátrico. Es la idolatría de nuestro tiempo. Quien ofrece dinero, obtiene votos; quien se presenta adinerado recibe honor, gloria. Quien facilita el crecimiento económico es bien visto en cualquier institución. En la iglesia no llegamos a esos excesos. Pero sí que nos tienta el modelo empresarial de nuestra sociedad y no tenemos imaginación y creatividad suficiente para ensayar otro modelo alternativo, en el que no quedemo...

Fiesta de la exaltación de la cruz, un amor elevado para salvar al mundo

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Evangelio de San Juan 3,13-17 . En este pasaje, Jesús conversa con Nicodemo, un hombre respetado, un maestro de la ley. Pero más allá de su título, Nicodemo era alguien con preguntas. De noche, buscando claridad en medio de la confusión, se acercó a Jesús. ¿Quién no ha sentido ese anhelo de respuestas, especialmente cuando lo que sabemos ya no nos basta? Jesús no le responde con fórmulas teológicas. Le habla con símbolos conocidos: Moisés, la serpiente en el desierto… y luego se refiere a sí mismo como aquel que será “elevado”. Y no se refiere solo a la cruz, sino también al amor que esa cruz revela. Un amor que no espera perfección para darse. Un amor que no juzga desde arriba, sino que se encarna y camina con nosotros. La imagen de la serpiente elevada por Moisés era una medicina visual, una señal de esperanza para quienes sufrían. Jesús se convierte ahora en esa nueva medicina, no solo para sanar el cuerpo, sino el corazón. En nuestras comunidades, la pastoral no puede ser solo plan...

Seguir a Jesús con los pies en la tierra y el corazón en alto

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Evangelio según san Lucas (14,25-33): Hay decisiones que no se toman por impulso, sino que se meditan con el alma. Seguir a Jesús no es una moda ni una emoción pasajera. Es una elección radical, que empieza en lo más profundo del corazón y se construye, día a día, con la vida misma. Jesús no habla de romper vínculos, sino de ordenar prioridades. Cuando Él dice que debemos “posponer” incluso a los más cercanos, nos está recordando que nuestra entrega no puede tener condiciones ni excusas. Es una invitación a poner a Dios en el centro, sin que eso signifique dejar de amar a quienes nos rodean. Muchos en la parroquia preguntan: “¿Qué significa cargar con la cruz?” Algunos imaginan sufrimientos grandes o tragedias, pero la mayoría de las veces, la cruz tiene forma de perseverancia silenciosa. Es la paciencia con la familia, la entrega constante en el grupo de oración aunque no siempre se vean frutos, la humildad de limpiar el templo sin que nadie lo note, o el perdón ofrecido aunque duela....

Un incendio de amor

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Evangelio según San Lucas 12,49-53. Jesús dijo a sus discípulos: "Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y qué angustia siento hasta que esto se cumpla plenamente! ¿Piensan ustedes que he venido a traer la paz a la tierra? No, les digo que he venido a traer la división. Como ocurre con muchas de las palabras de Jesús, no hay que tomárselas al pie de la letra. El fuego del que habla no es de destrucción, sino de transformación: el fuego del Espíritu Santo. Es un fuego que no quema bosques ni edificios, sino más bien el desorden del orgullo, el egoísmo y el pecado que hay en nosotros, despejando el camino para que crezca una vida nueva. Jesús anhelaba ver el mundo arder con el amor de Dios, un amor que incendia los corazones con propósito y compasión. Su propio corazón ardía con ese mismo fuego por su Padre, y nos invita a arder con él también. A menudo rezamos: "Ven, Espíritu Santo, llena los cora...

Corpus Christi, milagro infinito

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Jesucristo murió, resucitó y subió a los Cielos, y está sentado a la derecha de Dios Padre. Pero también permanece en la hostia consagrada, en todos los sagrarios del mundo. Y allí está vivo, en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad; es decir: con todo su ser de Hombre y todo su Ser de Dios, para ser alimento de nuestra vida espiritual. Es este gran misterio lo que conmemoramos en la Fiesta de Corpus Christi. Pero el milagro del Cuerpo de Cristo va mucho más lejos: estar en Misa es estar también en el Calvario y en el Cielo. En efecto, la Santa Misa es el milagro más grande de tiempo y espacio que podemos vivir. La Santa Misa no es una repetición del sacrificio de Cristo en el Calvario, sino que es exactamente el mismo Sacrificio del Calvario: como si los asistentes a la Misa estuviéramos allá a los pies de la Cruz en aquel primer Viernes Santo. La Consagración es el Calvario. Pero en la Comunión recibimos a Jesús Resucitado, vivo, para El comunicarnos su Vida. “Este es el Cordero de Dios q...

Pentecostés: el nacimiento de la Iglesia

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Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: «¡La paz esté con ustedes!». Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes» Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió «Reciban al Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan» . (Juan 20, 19-23) La historia de la humanidad ha cambiado para siempre: Cristo ha resucitado. La Iglesia se hizo, se hace y se hará por la acción del Espíritu Santo. Nuestra tarea no es otra que dejarnos guiar por Él. Por eso no caben ni las inhibiciones ni la vanagloria. Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que y...

Ascensión y misión

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"    Y yo les enviaré lo que mi Padre les ha prometido. Permanezcan en la ciudad, hasta que sean revestidos con la fuerza que viene de lo alto". Después Jesús los llevó hasta las proximidades de Betania y, elevando sus manos, los bendijo. Mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo. Los discípulos, que se habían postrado delante de él, volvieron a Jerusalén con gran alegría, y permanecían continuamente en el Templo alabando a Dios.  " (Conclusión del Evangelio según San Lucas 24,46-53) Lucas nos relata que, después de instruir a sus discípulos y recordarles que todo lo que vivieron juntos había sido anunciado por las Escrituras, Jesús asciende al cielo mientras los bendice. No se va con prisas, ni con reproches. Se va bendiciendo, como quien desea lo mejor a quienes ama.  La Ascensión no es solo un punto final en la vida terrenal de Jesús. Es una invitación a mirar hacia arriba, sí, pero sin olvidar lo que tenemos delante. No se trata de vivir co...

El mandamiento que cambia todo: ámense como yo los he amado

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Evangelio de San Juan 13,31-33a.34-35. Les comparto una reflexión del Papa Francisco en Regina Caeli del 19 de mayo de 2019 El Evangelio de hoy nos conduce al Cenáculo para hacernos escuchar algunas palabras que Jesús dirigió a sus discípulos en el “discurso de despedida” antes de su Pasión.  Después de haber lavado los pies a los Doce, Él les dijo: «Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros.» (Juan 13, 34). ¿Pero en qué sentido Jesús llama “nuevo” a este mandamiento? Porque sabemos que ya en el Antiguo Testamento, Dios había mandado a los miembros de su pueblo amar al prójimo como a sí mismos (Levítico 19, 18). Jesús mismo, a quién le preguntaba cuál era el mandamiento más importante de la Ley, respondía que el primero es amar a Dios con todo el corazón y el segundo amar al prójimo como a sí mismo (Mateo 22, 38-39).  Entonces, ¿cuál es la novedad de este mandamiento que Jesús encomienda a s...

¿Y si cambiamos los roles? ¿Nos perdonamos?

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Somos capaces de perdonar-nos? Para hacerlo, debemos pasar por una puerta estrecha y dejar que transcurra la película de tu vida y la mires en cámara lenta: veraz voces, escenas, imágenes y concluís en que la génesis del desorden sos vos. Todo lo que vino después, son consecuencias.. Si Dios es orden por sobre todas las cosas, en ese momento no estuvo Dios y si lo estuvo, te dejó hacer como Adán, como el rey David, como María Magdalena.., como tantos otros, como tantas otras..  La vida, las relaciones quedan como un objeto de porcelana o de vidrio, reparado, pero con marcas que no se borran.  Lo más probable es que los errores del pasado te hayan hecho quien sos hoy. Por lo tanto, no los veas como errores, sino como un manual de aprendizaje dice la psicología. El perdonar-nos es una de las bases del amor propio; es el deseo de abandonar el auto-resentimiento ante el reconocimiento de que se ha cometido un error, fomentando la auto-compasión y reconciliándose con uno o una mism...

Comprensión y misericordia

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En la parábola del hijo pródigo se revela ese constante pendular del hombre entre la virtud, la lealtad a Dios de los ángeles y el instinto de las bestias; Dios le dió al hombre la capacidad de discernir, la libertad de elegir. Utilizar el albedrio lo que significa asumir las responsabilidades de las propias acciones.  Jesús nos invita también a vivir la comprensión y la misericordia del padre de la parábola. Resulta conmovedora la narración de sus gestos y actitudes, retratando las virtudes divinas y las de los buenos educadores: el padre respeta la libertad del hijo, sin salir a controlarlo, provocando quizá que se alejase aún más; confía con heroica paciencia en el cariño y la formación que puso en él; espera por eso a diario su libre regreso, mirando amorosamente el horizonte. Como premio a su generoso proceder, el padre recupera a su hijo amado. Y no le deja terminar su disculpa: lo cubre de besos, organiza gozoso una fiesta por todo lo alto, y le devuelve, sin rencores, su pe...