¿Y si sacamos las piedras?
Hay puntos de inflexión en la vida. Puntos donde se tuercen rumbos o donde se enderezan. Cuaresma es algo más que un tiempo antes de la Pascua; es un tiempo donde recorremos esos puntos de inflexión en nuestra vida. Los golpes de la vida dejan tantas piedras en el camino que a veces, es imposible no pisarlas o las vemos y fingimos demencia. Es mejor, quizás. La vida, como si fuera un brazo herido en toda su extensión, tiene cicatrices que desaparecen con el tiempo; a veces quedan como puntos que enseñan cosas. Las piedras que uno va juntando aparecen con la infancia y siguen con la adolescencia y luego con la adultez. Las piedras que uno saca del camino o las elude siguen ahí, no sirven para nada importante, solo para recordarnos los cómo, cuando, los porques. Y el alma, sigue tan dura.! Fortalecida por los golpes, hasta que viene el Señor y te ordena suavemente, pero con firmeza, ¡saca la piedra! Si, como a la tumba de Lázaro para resucitar a la vida. Dios, está al lado de ...