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Seguimos pidiendo señales

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En el evangelio de hoy, Jesús resucitado, le pide a Tomás que ponga sus manos en las heridas, para que crea, para que despeje sus dudas. Esta meditación ayuda a mirar con esperanza esos momentos en que el corazón busca señales, certezas y consuelo en medio del cansancio, las heridas o la confusión.  La razón necesita crear opuestos para poder explicar la realidad. Solo se puede entender lo que es el frío en contraposición con lo que es el calor. Se entenderá lo que es el color blanco, solo cuando se tenga la idea de negro. La luz solo se puede comprender si tenemos en cuenta la oscuridad. Para poder afirmar algo como verdadero, tenemos que considerar lo opuesto como falso. En el orden espiritual las contradicciones quedan superadas en la unidad. Hay días en los que uno quisiera tener una señal más clara de Dios. No porque falte respeto, sino porque el corazón está cansado, herido o confundido. A veces seguimos cumpliendo, seguimos yendo a misa, o la miramos por televisión, seguimos...

Sanarnos desde adentro hacia afuera

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Reflexión sobre el Evangelio de hoy, Mateo 9,1-8, donde Jesús sana al paralítico y, antes de curar su cuerpo, perdona sus pecados.  Hay cansancios que no se notan por fuera. Una persona puede seguir trabajando, sonriendo, cumpliendo con lo de cada día, y sin embargo llevar dentro una especie de inmovilidad: culpa, tristeza, heridas antiguas, miedo a volver a empezar. El Evangelio de hoy entra precisamente en ese lugar donde muchas veces nadie más alcanza a mirar. A  Jesús le llevan a un paralítico en una camilla. El enfermo no llega solo; otros lo acercan. Ese detalle conmueve. Muchas veces la fe comienza así: alguien nos sostiene cuando ya no tenemos fuerzas, alguien nos trae a la oración, alguien pide por nosotros, alguien no se cansa de esperar nuestro regreso. En la vida de la Iglesia, esto ocurre de formas muy sencillas: una madre que reza en silencio por su hijo, un amigo que acompaña, una comunidad que no aparta al que sufre, un sacerdote que escucha sin prisa. Jesús no...

El miedo no tiene la última palabra

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Reflexión sobre el Evangelio del día, Mateo 8,28-34.  Hay escenas del Evangelio que no son cómodas, pero precisamente por eso llegan muy hondo. Esta página de san Mateo nos lleva a un lugar herido: sepulcros, miedo, violencia, gente que ya no pasa por ese camino. Todo está marcado por una oscuridad que ha desfigurado la vida humana. Y, sin embargo, allí llega Jesús. No evita el sitio incómodo, no da un rodeo, no se queda lejos del sufrimiento más roto. Va de frente hacia aquello que los demás prefieren esquivar. El final del relato resulta sorprendente. Después de la liberación, el pueblo no se alegra; le pide a Jesús que se vaya. Parece increíble, pero es muy humano. A veces preferimos una situación desordenada pero conocida antes que una presencia de Dios que nos cambie de verdad. Cuando Jesús entra, algo se mueve, algo cae, algo ya no puede seguir igual. Y eso incomoda. La gente se preocupa por la pérdida de los cerdos, símbolo de intereses materiales.  Cómo a veces, los in...

Cuando la tierra tiembla, la FE también despierta

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 Texto de Organización Juan XXIII.org Hay días en que la historia no toca la puerta: la sacude. El 24 de junio de 2026, Venezuela vivió una de esas jornadas que quedan marcadas no solo en los registros sísmicos, sino también en la memoria espiritual de un pueblo. Dos terremotos fuertes estremecieron el norte del país, alcanzando con severidad a Caracas, La Guaira y otras regiones cercanas. Reportes iniciales de Reuters indicaron dos eventos de magnitud 7.2 y 7.5, separados por menos de un minuto, con daños en edificios, víctimas fatales y cientos de heridos. Pero cuando una ciudad tiembla, no solo se mueven sus edificios. Tiembla la seguridad de las familias, la memoria de quienes han vivido tragedias anteriores, la fragilidad de los ancianos, el llanto de los niños, la angustia de los que buscan a sus seres queridos y la impotencia de quienes miran desde lejos sin poder abrazar a nadie. El dato frío y la herida humana: Según la información disponible al momento de esta redacción, ...

Dios conoce tu nombre y tu misión

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Temprano me escribió un amigo, poco frecuente, adversario político, enviándome esos mensajes cadena.. Sea de quien fuera el que lo escribió, me muestra la necesidad de Dios del hombre, la necesidad de hacer pausas, de hacer silencios para escuchar la voz de Dios, aguardo que me muestre que es lo que lo yo puedo hacer por El.  Obstinadamente desarmó mis proyectos de trabajo en un lugar que El no quería para mi. Con mi accidente (y con el diario del lunes) me mostró que acompañó todos mis procesos, una mano invisible que iba acomodando las cosas para que todo saliera bien y ahora, hoy, a esta hora, me invita a escribir...  El evangelio de hoy, relata el nacimiento de Juan Bautista. Zacarias, su papá, estuvo mudo desde el inicio del embarazo, hasta que escribió el nombre en una "pizarra": Juan.  Zacarías había pasado por el silencio. No fue un silencio vacío, sino un tiempo de purificación. En su mudez aprendió a esperar, a dejar de controlar, a rendirse ante una obra que no...

¿Cuál es el mandamiento primero de todos?

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  « Escucha Israel, el Señor nuestro Dios es el único Señor; y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas y al prójimo como a ti mismo » Hoy escribe Virginia Fernández Aguinaco  El pasaje central y más conocido de esta oración se encuentra en el libro del Deuteronomio 6:4: “ Shemá Israel, Adonai Eloheinu, Adonai Ejad ” Escucha, Israel: el Señor es nuestro Dios, el Señor es Uno. Un judío observante la recita dos veces al día: al levantarse por la mañana y al acostarse por la noche.  Para el cristianismo, el Shemá Israel no es una oración ajena o del pasado, sino la raíz teológica sobre la cual se edifica todo el Nuevo Testamento. La Iglesia Católica y las diversas tradiciones cristianas releen esta sagrada oración judía a la luz de la revelación de Jesús.  Él toma la profesión de fe judía pero la une inseparablemente con el mandato de Levítico 19, 18: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». ...

Permanecer en la culpa

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Decía Alexis Carrel « El hombre no puede rehacerse a si mismo sin sufrir, porque es a la vez el mármol y el escultor ». En mi retiro de la Comunidad de Convivencias (enero 2004) el sacerdote asesor nos decía « Reflexionen sobre el poder de la voluntad, de quien son dueños absolutos. Ella les puede dar el cielo o el infierno. Reflexionen que quiere decir permanecer en la culpa »  La culpa es una emoción que resuena como un eco persistente en todas nuestras acciones y decisiones. Con la culpa nos enfrentamos a la vulnerabilidad y a la moral. No solo es un reflejo de errores pasados, sino también un catalizador de una transformación personal. Nos hace sentir solos ante el irremediable paso del tiempo. Nos hace martirizarnos por no poder cambiar un pasado que nos martillea en forma de tormento. Alguna vez dijimos en el blog que el libre albedrío del hombre lo hace pendular entre la virtud de los ángeles y el instinto de las bestias. Esa libertad de acción que tenemos, ¿es un dejar hace...