Saber lo que uno es

28º domingo, TO, San Lucas  1.7 - 14

Al frívolo y superficial le importa quedar bien, que se cuente con él, le gusta dárselas de que sabe ante los demás, de que está al día... En general, la soberbia es enojosa para el prójimo, y hasta resulta ridícula, como en el caso de la parábola, cuando uno aparenta ser, tener o saber lo que no es, no tiene o no sabe. Por el contrario, quien es humilde no pretende llamar la atención, sobresalir en el hablar, en el vestir o en tantos otros detalles; resulta agradable y elegante en su sencillez.

¿Que es ser astutos como serpientes y sencillos como palomas?

No hay animal que llame tanto la atención como las serpientes…y no hay animal que pueda pasar desapercibido como la paloma. El Señor Jesús sorprendió a sus Discípulos con esta determinante solicitud: “Los envío como ovejas en medio de lobos. Por tanto, sean astutos o sabios como serpientes y sencillos o inocentes como palomas”. (Mateo 10:16)

Los que se salvan

21º Domingo, Lucas 13, 22 - 30

Los discípulos van de camino a Jerusalén, saben del riesgo que les aguarda en la ciudad, rompen el diálogo con Jesús: “¿Cómo nos salvamos?, ¿Tú eres el salvador?” La pregunta nos la habremos planteado nosotros muchas veces...

Cuando Jesús trae la división


Domingo 20, Lucas 12, 49-53

Hay en el Evangelio aparentes paradojas. Una de ellas es ésta: por un lado Jesús hablaba de un reino de paz, y por otra parte que no había venido a poner paz sino la espada. Y esto se debe, como dijo Simeón a María cuando presentaron en el Templo a Jesús, porque Él es signo de contradicción, al poner al descubierto la bondad o la malicia de los corazones; a la vez a Ella se le auguró que una espada le atravesaría el alma...

 
«Sólo cuando se vea su rostro y se oiga su voz el mundo conocerá la buena nueva de nuestra redención. Esta es la finalidad de la evangelización. Y esto es lo que convertirá Internet en un espacio auténticamente humano, puesto que si no hay lugar para Cristo, tampoco hay lugar para el hombre. Por tanto... quiero exhortar a toda la Iglesia a cruzar intrépidamente este nuevo umbral, para entrar en lo más profundo de la red» (Juan Pablo II, Mensaje para la 36 Jornada de los Medios de Comunicación Social, 24-enero-2002).