Sentido común y prudencia
Leemos en 1 Reyes 3, 12-14 sobre el Rey Salomón el pedido que le hizo a Dios Concede entonces a tu servidor un corazón comprensivo, para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal. De lo contrario, ¿quién sería capaz de juzgar a un pueblo tan grande como el tuyo?». Al Señor le agradó que Salomón le hiciera este pedido, y Dios le dijo: «Porque tú has pedido esto, y no has pedido para ti una larga vida, ni riqueza, ni la vida de tus enemigos, sino que has pedido el discernimiento necesario para juzgar con rectitud, yo voy a obrar conforme a lo que dices: Te doy un corazón sabio y prudente , de manera que no ha habido nadie como tú antes de ti, ni habrá nadie como tú después de ti. Surge la pregunta ¿prudencia es lo mismo que sentido común? En la vida cotidiana solemos hablar del sentido común como aquello que “todo el mundo sabe”: lo obvio, lo compartido, lo que nos orienta sin necesidad de grandes razonamientos. Es el saber práctico que nos dice que conviene ab...