Pidan, busquen, abran puertas..!
Reflexión al Evangelio de San Mateo 7, 7-12 ¿Cuántas veces nos arrodillamos con la respiración corta, impulsados sólo por la urgencia de nuestras necesidades? Vamos a llamar a la puerta de Dios con la insistencia de los que presentan la ley, convencidos de que todo se nos debe. Decimos "Padre", pero con demasiada frecuencia pensamos "Mío", cerrando el horizonte de Dios en el estrecho recinto de nuestro Yo. Somos niños que pedimos piedras creyendo que son diamantes. ¿Cuántas veces hemos rogado conseguir exactamente lo que nos llevaría a la ruina? Como el hijo de la parábola (Lc 15:11-32), pedimos nuestra parte de herencia para que la gastemos en nuestros vicios, en nuestro egoísmo, en esa aparente libertad que nos aísla. Sin embargo, el Padre nos escucha con infinita tristeza. Sufre al vernos confundiendo pan con cenizas, pero no para de esperarnos en el umbral. Su silencio no es ausencia: es la espera de un corazón que nos ha reservado un alimento real - estudiando,...