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Mostrando las entradas con la etiqueta Crecimiento en el espíritu

Caritativos

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En pleno siglo XXI no es fácil. Decía San Agustín, Ustedes saben, hermanos, cuál es la perfección de la caridad. El Señor nos hace conocer en el Evangelio el grado supremo y la manera “No hay amor más grande que dar la vida por los amigos”  San Juan nos dice “Si alguien vive en la abundancia, y viendo a su hermano en la necesidad, le cierra su corazón, ¿cómo permanecerá en él el amor de Dios?” (1 Jn 3,17). He aquí dónde comienza la caridad. Si todavía no eres capaz de morir por tu hermano, sé capaz por lo menos de darle algo de tus bienes . Sudáfrica es un caso paradigmático donde el cristianismo ha sido tanto una herramienta de justificación política como un motor fundamental de caridad y justicia social. Enseñaron que ser caritativo con los demás es un bien espiritual, que puede contribuir al desarrollo de la comunidad. Algunos quizás pueden decir que es imposible construir un sentido de pertenencia y comunidad sin alguna forma de práctica caritativa. Dijimos en el blog, que dond...

Los nombres escritos en el cielo

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En aquel tiempo, los setenta y dos volvieron llenos de gozo y dijeron a Jesús: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre». El les dijo: «No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo. En aquel momento Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido.» (Evangelio según San Lucas 10,17-24.) Es verdad que el Evangelio de hoy sí se habla de lo pequeño y de lo sencillo y, por supuesto, con toda razón y toda verdad. Pero lo pequeño y lo sencillo significa renunciar al propio nombre, al prestigio, a la soberbia, al propio engrandecimiento y a todo narcisismo. Por eso, el mismo pasaje del Evangelio recuerda: no se alegren de poder domar serpientes o salir inmunes de los peligros. No pensemos que lo...

Lo que somos y lo que Dios quiere que seamos

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Evangelio según San Lucas 6,37-42. « ...No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den, y se les dará... .» Es común que todos, en primer lugar y sin meditar, pensemos que nuestras razones son poderosas y que cuando las dan los demás y no coinciden con las nuestras digamos o nuestro cerebro diga "pueden estar equivocados" sobre todo porque no ven con nuestros ojos.  Esto no siempre significa que juzguemos sino que nuestro yo interior se incomoda hasta que pasado este primer impas, medita, se sosiega y se pone en el lugar del otro y ya la cosa puede cambiar y ver que no siempre llevamos razón, no siempre hacemos lo que decimos, no siempre vemos con los ojos del verdadero amor, no siempre sabemos contenernos y por eso somos humanos y por eso Dios nos dotó con múltiples capacidades y entre ellas destacan para lo que nos ocupa: REFLEXIÓN, PERDÓN Y AMOR, y saber que El escribe con renglones torcidos y no quiere mas que nuestro b...

Hablemos de silencios

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“Hay un tiempo para cada cosa, y un momento para hacerlo bajo el cielo... un tiempo para callarse y otro para hablar.” (Eclesiastés 3, 1-7) El evangelio de hoy, no cuenta que Jesús pasó la noche en silencio, alejado de todo y de todos, orando con Dios.  « La voz no existe, es un fenómeno. Solo existe cuando está sucediendo. Si abres un cuerpo, no la vas a encontrar »; me apareció esta reflexión en uno de esos reeles motivaciones de Instagram. Y me llevó a lo que escribimos en el blog hace ya tiempo sobre el saber callar. Es todo un arte... cuando, donde y como se debe callar. Ese arte no lo enseña ni la ciencia, ni la reflexión, sino la propia vida. Uno se arrepiente más de hablar que de callar, aunque a veces será una obligación el que hables y callar entonces será para uno vergonzoso. Calla cuando debes callar; jamás hables cuando no debas hablar o cuando no sea prudente que hables; espera el momento oportuno, para que entonces tu palabra sea beneficiosa... mientras tanto, conser...

Lo dejaron todo y le siguieron

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Evangelio de San Lucas 5, 1-11 « ... Y cuando hubieron llevado las barcas a tierra, lo dejaron todo y le siguieron. » Sin duda, que el evangelista nos está hablando de otras redes y otra pesca. Sin duda, que está hablando del trabajo de los misioneros, de los que después de la resurrección fueron, y van, por los caminos del mundo anunciando con sus palabras y con sus hechos, el reino. No siempre se pesca. Ni siquiera siempre consiguen que les escuchen (así le sucedió a Pablo en Atenas, Hechos 17,16-34). Pero ellos no cejan porque se sienten llamados a esa misión: anunciar el reino de Dios, el amor y la misericordia de Dios para todos los hombres y mujeres, sin excepción, sin excluir a nadie. Y siguen echando la red, anunciando el reino, en el nombre de Jesús. Pero misioneros no son solo los que van a países lejanos, dejando su tierra. Misioneros somos todos porque todos estamos llamados a dar testimonio del Dios de Jesús. También aquí y ahora, en nuestras oficinas, en nuestras familias...

Habitados por el fuego enamorado de Cristo

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Evangelio según San Mateo 23,27-32. El Evangelio recoge los dos últimos reproches de Jesús a los escribas y fariseos, centrados en la hipocresía. Aquellos hombres se han puesto una careta para ocultar sus miserias, para poder ser admirados, para aparentar otra vida. Quizá por eso Jesucristo no soporta la hipocresía, porque es un modo de huir de uno mismo. Por un lado, no amamos en nosotros lo que Dios ama. Es como si le dijéramos a Dios que no nos ha hecho bien, que no somos amables, que no somos valiosos, que debería habernos hecho de otra manera. Y, sin embargo, Dios no se ha equivocado. Ha volcado todo su Amor en cada uno de nosotros, dándonos una originalidad y una belleza propias. Por otro lado, al ocultar nuestras miserias no le permitimos a Dios que nos rehaga y renueve; que vaya al fondo de nuestro corazón y lo habite. Por eso, para romper hipocresías necesitamos aprender a acusarnos a nosotros mismos. Como decia el papa Francisco, tenemos que abrirle el alma a Dios y decirle c...

Entre el oro y el altar: lo que realmente consagra

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(Evangelio de San Mateo 23, 13-22) Jesús viene achacando a escribas y fariseos su hipocresía.. « ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que cierran a los hombres el Reino de los Cielos! Ni entran ustedes, ni dejan entrar a los que quisieran . En los próximos evangelios leeremos los siete reproches que Jesús hace contra el comportamiento de escribas y fariseos. Cada una de esas quejas comienzan por la expresión “¡Ay de ustedes!” y reflejan el dolor de Jesucristo por la dureza de corazón de aquellos hombres. No hay mayor tristeza que ver una comunidad que, en vez de abrir caminos, los bloquea. Jesús, con una claridad que desarma, denuncia a quienes imponen reglas externas mientras su interior permanece endurecido. En nuestras parroquias y movimientos, esto puede pasar cuando olvidamos que evangelizar no es controlar, sino invitar. Que el servicio pastoral no es vigilar, sino acompañar . Si nuestras reuniones terminan en juicios, si nuestras reglas se vuelven excusas para exclui...

Mirada limpia

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El pecado no es una acción meramente exterior, sino una acción interior. Nos hace daño a nosotros mismos porque nos aleja de Dios y del prójimo. Por eso, ser capaz de vencer la tentación interior nos predispone a ser hombres más libres porque en nuestro fuero interior tenemos espacio para Dios y para los demás, somos más capaces de amar. Si miramos el Evangelio de hoy, como creo que todos lo toman, porque es lo más fuerte por el lado del el divorcio y sus consecuencias (v. 31) es una mirada sesgada y compleja; las relaciones modernas prescinden de la figura del matrimonio, el Código Civil de Argentina y creo que de todo el mundo, tuvo que acomodar la ley a una realidad que se impone con fuerza. " El segundo matrimonio, es un adulterio decente " expresaba el patriarca griego Atenágoras.  “Si tu ojo está claro, todo tu cuerpo está en la luz.” (Mt 6,22), es la llave maestra del hombre.  A veces, da la impresión de que en la iglesia se nos ha olvidado un poco la misericordia. Y a...

Cristo, la fuente inagotable de vida

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Evangelio según San Juan 21,20-25. Profundizar en la persona de Jesucristo hasta dejar que se convierta en el centro de nuestra vida es una tarea gozosa de todo cristiano, es un camino de muchas luchas personales. En distracciones del mundo, diría.  Termina el Evangelio con una charla entre Jesús y Pedro acerca del discípulo amado. A Pedro le inquieta qué será de Juan y le pregunta a Jesús qué va a pasar con él. Jesús le responde que no tiene por qué preocuparse por el futuro de Juan, sino que se centre en seguir sus pasos. Buen consejo para todos, porque a menudo nos despistamos, pensando más en lo que hacen los otros y no en lo que debemos hacer. Además, está la necesidad de obedecer a Dios en lugar de andar averiguando qué les depara el futuro a los demás. El "Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué te importa? Tú sígueme", deja clarísimo que cada uno debe concentrarse en seguirlo. Esto subraya lo crucial que es obedecer a Dios y concentrarse en el llamado personal...

Los que guardan las palabras de Dios

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Manifesté tu Nombre a los que separaste del mundo para confiármelos. Eran tuyos y me los diste, y ellos fueron fieles a tu palabra. Es decir, las guardaron en su interior, en su corazón. Los apóstoles fueron atraídos hacia Jesús por la fuerza de su palabra y así les abrió otro mundo, nuevo, lleno de esperanzas. (Evangelio según San Juan 17,1-11a.) Nosotros también guardamos palabras de Dios. Creciendo en el Espíritu, practicando las virtudes del corazón: prudencia, justicia, fortaleza.., templanza. Somos, quizás, los que no se conforman con una visión superficial del mundo, del hombre y su destino. Las palabras y los hechos siempre dejan enseñanzas. Las palabras de Jesús, también nos cuidan, si las dejamos crecer se convertirán en un árbol cuya sombra nos ofrece refugio y descanso. Cada uno tiene un menú de frases de la Biblia que le gustan especialmente: de los Salmos, de los Proverbios, del libro de Isaías, del Eclesiastés, de los Evangelios, de las cartas de Pablo, o de Pedro o de ...

La hospitalidad de Dios

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La liturgia católica nos pone hoy el Evangelio de San Lucas 1,39-56 que relata la visita de la Virgen María a su prima Isabel, la madre de Juan Bautista.  La Visitación es también el encuentro de dos embarazos milagrosos. Ambas mujeres comprendieron el misterio más profundo que se desplegaba en su abrazo. El abrazo entre ambas resume toda la historia de la salvación. Del Dios que elige al improbable y al pequeño, que puede convertir lo imposible en realidad innegable. Del cumplimiento de todas las promesas atravesando el pequeño cuerpo de una joven. El fin del pecado y de la muerte. La increíble, gratuita hospitalidad de Dios que entra en nuestro mundo, quiere ser recibido en él y al mismo tiempo se convierte en nuestra casa. La carta de San Pablo a los Romanos describe actitudes y gestos que repiten el abrazo de María e Isabel " Amen con sinceridad. Tengan horror al mal y pasión por el bien. Amense cordialmente con amor fraterno, estimando a los otros como más dignos. Con sol...

Obedecer es amar

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Jesús dijo a sus discípulos: " Dentro de poco, ya no me verán, y poco después, me volverán a ver". Entonces algunos de sus discípulos comentaban entre sí: "¿Qué significa esto que nos dice: 'Dentro de poco ya no me verán, y poco después, me volverán a ver'?. ¿Y que significa: 'Yo me voy al Padre'?". Decían: "¿Qué es este poco de tiempo? No entendemos lo que quiere decir". Jesús se dio cuenta de que deseaban interrogarlo y les dijo: "Ustedes se preguntan entre sí qué significan mis palabras: 'Dentro de poco, ya no me verán, y poco después, me volverán a ver'. Les aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar; el mundo, en cambio, se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en gozo. " Hace unos días les decía: " les digo la verdad: les conviene que yo me vaya, porque si no me voy el Espíritu Santo no vendrá a ustedes. Si me voy se los enviaré ."  Las palabras de Jesús, pronunciadas ...

Permanecer en el amor de Dios

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En la ultima cena, con todo el peso de saber lo que se le venía encima le dijo a sus discípulos mas cercanos, los primeros, diría « Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto .» (San Juan 15, 9-11) Permanecer en ese amor implica compromiso. No es algo que sucede sin querer. Requiere intención, vigilancia y una apertura constante al otro. es fácil distraerse con las tareas, los planes o incluso con los propios problemas. Pero si no partimos del amor de Jesús, todo se convierte en esfuerzo vacío. Es esencial guardar los mandamientos de Jesús, que Él mismo ha practicado antes de predicarlos: la oración continua, las buenas obras hechas cara a Dios, el perdón a los enemigos, la pureza de corazón, la mirada limpia, la atención a las necesidades del otro co...

Jesús es la vid, nosotros las ramas

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Evangelio de San Juan 15, 1-8 Nuestro Evangelio de hoy está tomado del relato de Juan sobre las palabras de Jesús a sus discípulos la noche antes de morir. En sus últimos momentos, Jesús trata de asegurarles que, incluso más allá de su muerte y resurrección, permanecerá profundamente unido a ellos. La imagen que ofrece de la vid y los sarmientos expresa maravillosamente la cercanía de esta comunión, no sólo con sus apóstoles, sino con cada uno de nosotros. Del mismo modo que los sarmientos no pueden sobrevivir separados de la vid, tampoco nosotros podemos vivir verdaderamente sin permanecer unidos a Cristo, fuente de nuestra vida. Por el bautismo hemos sido injertados en Cristo, como una rama en una cepa, y ahora somos como sarmientos suyos. Se puede decir que por las venas de nuestra alma circula la vida de Cristo, la vida sobrenatural. Sin embargo, a menudo somos nosotros los que rompemos esa conexión. Nos convencemos de que podemos arreglárnoslas solos, confiando en nuestras pro...

Jesús, camino, verdad y vida es la luz de la conciencia

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Evangelio según San Juan 14,1-6. A lo largo de las lecturas de esta semana, Jesús nos ha ido revelando profundas verdades sobre sí mismo a través de imágenes sencillas pero poderosas. Nos ha dicho que Él es el Pastor, que guía y protege a su rebaño. Ayer declaró que Él es la Luz, que brilla en la oscuridad para guiarnos seguros a casa. Hoy nos ofrece una de sus afirmaciones más bellas y definitorias: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida". No se trata de meras metáforas, sino de revelaciones profundamente significativas, que nos ayudan a comprender quién es Cristo y cómo estamos llamados a seguirle. Jesús es el Camino - no sólo un guía, sino el camino mismo por el que llegamos al Padre. ¿Por qué es Él el único camino? Sencillamente porque así es como Dios, en Su sabiduría y amor, ha diseñado el camino de la salvación: que lleguemos a Él a través de Su Hijo. Más profundamente, la inmensidad de la brecha entre la humanidad y Dios es algo que nunca podríamos cruzar por nuestra...

La puerta que no encierra, sino que libera

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“Yo soy la puerta; si alguno entra a través de mí, se salvará” Él no se presenta como un muro, ni como un guardia, ni como un juez. Se describe como una puerta abierta, accesible, pero también clara. Por esa puerta se entra para encontrar vida, cuidado, sentido. No todas las puertas conducen al mismo lugar, y eso lo sabemos bien en la vida diaria. Algunos caminos parecen prometer libertad, pero nos dejan vacíos. Jesús, en cambio, ofrece una vida en abundancia, no por imponerla, sino por proponerla. Hay muchas voces que nos llaman! Algunas prometen éxito rápido, otras nos manipulan con miedo o nos adulan para llevarnos a lugares donde no queremos estar. Saber distinguir la voz del buen Pastor es crucial. Él no grita, no confunde, no obliga. Su voz es familiar, suave, firme. Es la que nos recuerda quiénes somos y nos invita a no conformarnos con una vida mediocre. Jesús dice que el que entra por Él “entrará y saldrá, y encontrará pastos”. Esta frase parece insignificante, pero es bellísi...

Escuchar su voz en medio del ruido

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“ Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen ”. Estas palabras parecen simples, pero llevan una fuerza enorme para la vida de cada uno de nosotros. En un mundo donde todo el tiempo hay ruido —en la calle, en las redes, en los noticieros—, distinguir la voz de Jesús no es tarea fácil. Y, sin embargo, es justo esa voz la que nos da paz, sentido y dirección. La voz de Jesús no grita ni se impone. Es como la brisa suave que escuchó Elías en el monte. A veces se parece a esa intuición buena que sentimos en el pecho. Otras veces, se hace presente en una palabra de consuelo que nos regala alguien en la parroquia o en la comunidad. Para reconocerla, hace falta tener el oído afinado y el corazón dispuesto. Jesús no solo dice que sus ovejas lo escuchan, sino que también afirma: “ yo las conozco ”. Y esto es mucho más que saber nuestros nombres. Conocer en la Biblia implica entrar en una relación profunda, íntima, viva. Es como si Jesús dijera: “ yo sé lo que te pesa, lo que te ...

Fidelidad: Permanecer, pertenecer

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Carl Jung dijo: « lo que se niega te somete, lo que aceptas te transforma » y se nos olvida porque nos enseñaron a esconder a ignorar, a tapar. Pero lo que no se mira, se queda y lo que queda comienza a hablar en forma de ansiedad, insomnio, rabia, culpa. A veces, el problema no es lo que sientes, el problema es que no lo aceptas. No hay nada más pesado que luchar contra uno mismo y no hay nada mas liberador que sentarte contigo mismo y decir, bueno, estoy sintiendo esto, no lo voy a juzgar, solo lo voy a observar. Lo que aceptas no te rompe, te transforma, porque aceptar no es rendirse, es empezar a sanar Hoy el Evangelio nos enseña que no hay libertad más plena que la que viene de Jesús. No es una libertad basada en ideas, sino en la experiencia diaria de permanecer fieles a su palabra. Él no nos pide que seamos perfectos, sino sinceros; que no vivamos de apariencias, sino de verdad. Cada gesto de honestidad, cada paso hacia la reconciliación, cada vez que elegimos la verdad aunque c...

La viña y la vida

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Evangelio de San Marcos 21, 33-43 Dice Isaac de la Estrella, monje cisterciense en uno de sus sermones, referido a la parábola de la viña Confieso que tengo todo el respeto por la explicación que ve en la parábola de la viña (Mateo 21,33) a la Iglesia universal, la viña de Cristo; los sarmientos de los cristianos, el agricultor y padre de familia, el Padre celestial, el día sin ocaso o la vida del hombre, las horas, las edades del mundo o la persona humana, el lugar de la actividad humana misma. Sin embargo, personalmente, me gusta considerar mi alma y también mi cuerpo, es decir, toda mi persona como una viña. No debo de abandonarla sino trabajarla, cultivarla para que no la ahoguen los brotes o raíces extraños, ni se vea agobiada por los propios brotes naturales. Tengo que podarla para que no se forme demasiada madera, cortarla para que dé más fruto. Sin falta tengo que rodearla de una valla para que no la pisoteen los viandantes y para que el jabalí no la devore. (Sal 79,14) Tengo q...

Buscar siempre el servicio y no el honor

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Vivir en una actitud continua de servicio y entrega a los demás es el mejor modo de dejar que la gracia entre en nuestro corazón. De siempre, de toda la vida, desde el principio de la existencia del hombre ha habido ricos y pobres. Unos, los ricos, lo pasan bien, disfrutan y tienen el poder; otros, los pobres, sufren, lo pasan mal, son perseguidos y necesitan apoyarse en una esperanza de vida mejor. Jesús los llama bienaventurados. Precisamente, ha venido a darles esperanza y a decirles que de ellos es el Reino de Dios. Un Reino de amor, de justicia, gozo y felicidad.  En la vida de un cristiano la pobreza no es opcional: sin ella no se es discípulo ni tampoco dichoso. Todos hemos de vivirla como Jesús. Y para encarnar la pobreza en medio del mundo, san Josemaría recomendaba: “ te aconsejo que contigo seas parco, y muy generoso con los demás; evita los gastos superfluos por lujo, por veleidad, por vanidad, por comodidad...; no te crees necesidades ”  Frente a un clima general ...