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Mostrando las entradas con la etiqueta práctica de las virtudes

Los que guardan las palabras de Dios

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Manifesté tu Nombre a los que separaste del mundo para confiármelos. Eran tuyos y me los diste, y ellos fueron fieles a tu palabra. Es decir, las guardaron en su interior, en su corazón. Los apóstoles fueron atraídos hacia Jesús por la fuerza de su palabra y así les abrió otro mundo, nuevo, lleno de esperanzas. (Evangelio según San Juan 17,1-11a.) Nosotros también guardamos palabras de Dios. Creciendo en el Espíritu, practicando las virtudes del corazón: prudencia, justicia, fortaleza.., templanza. Somos, quizás, los que no se conforman con una visión superficial del mundo, del hombre y su destino. Las palabras y los hechos siempre dejan enseñanzas. Las palabras de Jesús, también nos cuidan, si las dejamos crecer se convertirán en un árbol cuya sombra nos ofrece refugio y descanso. Cada uno tiene un menú de frases de la Biblia que le gustan especialmente: de los Salmos, de los Proverbios, del libro de Isaías, del Eclesiastés, de los Evangelios, de las cartas de Pablo, o de Pedro o de ...

La hospitalidad de Dios

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La liturgia católica nos pone hoy el Evangelio de San Lucas 1,39-56 que relata la visita de la Virgen María a su prima Isabel, la madre de Juan Bautista.  La Visitación es también el encuentro de dos embarazos milagrosos. Ambas mujeres comprendieron el misterio más profundo que se desplegaba en su abrazo. El abrazo entre ambas resume toda la historia de la salvación. Del Dios que elige al improbable y al pequeño, que puede convertir lo imposible en realidad innegable. Del cumplimiento de todas las promesas atravesando el pequeño cuerpo de una joven. El fin del pecado y de la muerte. La increíble, gratuita hospitalidad de Dios que entra en nuestro mundo, quiere ser recibido en él y al mismo tiempo se convierte en nuestra casa. La carta de San Pablo a los Romanos describe actitudes y gestos que repiten el abrazo de María e Isabel " Amen con sinceridad. Tengan horror al mal y pasión por el bien. Amense cordialmente con amor fraterno, estimando a los otros como más dignos. Con sol...

La viña y la vida

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Evangelio de San Marcos 21, 33-43 Dice Isaac de la Estrella, monje cisterciense en uno de sus sermones, referido a la parábola de la viña Confieso que tengo todo el respeto por la explicación que ve en la parábola de la viña (Mateo 21,33) a la Iglesia universal, la viña de Cristo; los sarmientos de los cristianos, el agricultor y padre de familia, el Padre celestial, el día sin ocaso o la vida del hombre, las horas, las edades del mundo o la persona humana, el lugar de la actividad humana misma. Sin embargo, personalmente, me gusta considerar mi alma y también mi cuerpo, es decir, toda mi persona como una viña. No debo de abandonarla sino trabajarla, cultivarla para que no la ahoguen los brotes o raíces extraños, ni se vea agobiada por los propios brotes naturales. Tengo que podarla para que no se forme demasiada madera, cortarla para que dé más fruto. Sin falta tengo que rodearla de una valla para que no la pisoteen los viandantes y para que el jabalí no la devore. (Sal 79,14) Tengo q...

No estamos solos en esta lucha

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«No temas, porque yo estoy contigo, no te inquietes, porque yo soy tu Dios; yo te fortalezco y te ayudo, yo te sostengo con mi mano victoriosa».  (Isaías 41, 10) Casi sin darnos cuenta diariamente nos viene pruebas de todas partes, de toda clase, andamos con graves preocupaciones, algunos se sienten desesperados, perseguidos, abandonados... La realidad es tan brutal para el universo de cada individuo que vivir así, es casi natural, normal.  ¿Como se comporta la gente ante el pesado yugo de la vida misma? Caminamos sobre una delgada linea entre el bien y el mal. La profundidad de obrar con equilibrio y sabiduría o la liviandad de apegarnos a otros incentivos de hacer mas llevaderos los problemas que nos envuelven. Es la conciencia de cada uno.  Dios concedió al hombre la inteligencia para comprender, la conciencia para que sea su consejera, la ley (los mandamientos) para que sepa regularse y la libertad para merecer lo que el quiera merecer: Dios y su gloria o el infierno ...

El Hombre - Dios

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“Sean la Luz del Mundo” María Valtorta nació en Italia en 1897 y murió en 1961 sin haber jamás visitado la Tierra Santa ni cursado estudios teológicos. era una franciscana y miembro laica de los siervos de María; entre los años 1943 y 1951, a raíz de una enfermedad que la tenía postrada, produjo más de 15.000 páginas manuscritas en 122 cuadernos, en su mayoría detallando la vida de Jesús como una extensión de los evangelios. Sus cuadernos manuscritos, que contenían cerca de 700 episodios famosos en la vida de Jesús, fueron mecanografiados en páginas separadas por su sacerdote y reunidos, convirtiéndose en la base de su libro de 5.000 páginas El poema del hombre Dios. Las visiones reputadas dan un relato detallado de la vida de Jesús desde su nacimiento a la Pasión con más elaboración que los Evangelios proporcionan. El director espiritual de María Valtorta, un miembro de la congregación de los Siervos de María, el Padre Migliorini, y el obispo Roman Danilak posibilitaron que e...

La viña y yo

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Con la paz de Cristo Dice Isaac de la Estrella , monje cisterciense en uno de sus sermones, referido a la parábola de la viña Confieso que tengo todo el respeto por la explicación que ve en la parábola de la viña (Mateo 20,15) a la Iglesia universal, la viña de Cristo; los sarmientos de los cristianos, el agricultor y padre de familia, el Padre celestial, el día sin ocaso o la vida del hombre, las horas, las edades del mundo o la persona humana, el lugar de la actividad humana misma. Sin embargo, personalmente, me gusta considerar mi alma y también mi cuerpo, es decir, toda mi persona como una viña. No debo de abandonarla sino trabajarla, cultivarla para que no la ahoguen los brotes o raíces extraños, ni se vea agobiada por los propios brotes naturales. Tengo que podarla para que no se forme demasiada madera, cortarla para que dé más fruto. Sin falta tengo que rodearla de una valla para que no la pisoteen los viandantes y para que el jabalí no la devore. (cf Sal 79,14) Ten...

Egoísmos

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Paz y bien Nada hay más repugnante que el egoísmo, ese vicio que nos hace mirarnos a nosotros mismos sin dignarnos prestar atención a los demás, sean ellos quienes fueren. El egoísmo constituye a nuestra persona en centro de la vida, independizándose de Dios en el campo de la conciencia y de la comunidad humana en el ámbito social; si se piensa en los demás, es en tanto y en cuanto puedan sernos útiles para nuestras conveniencias y avaricias. El egoísta quita a Dios el incienso de la adoración y a la comunidad el servicio que le corresponde y necesita. No conoce el egoísmo otra norma que la especulación del interés personal: el fraude al ciudadano o a la patria, el abuso y la opresión de los necesitados y humildes, el cálculo usurero. “Si alguien cree que es un hombre religioso, pero no domina su lengua, se engaña a sí mismo y su religiosidad es vacía” (Sant. 1,26) Las palabras egoístas salen de un corazón egoísta y el corazón egoísta seca las fuentes de la vida, de esa vid...

Perder el tiempo

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Paz y bien. Ya estamos caminando el tercer mes del año; los días ya se van pasando y el tiempo con ellos y la vida con él. La gente común sólo piensa en pasar el tiempo; la gente de talento piensa más bien en aprovecharlo; porque, entre el pasado que ya no es y el futuro que aún no es, está el presente en el que residen nuestros deberes y que está bajo nuestra responsabilidad. Una cosa es perder el tiempo y otra es emplearlo; el poeta lo dijo con acierto Y continuo se te acuerde de que el tiempo bien gastado aunque parezca pasado, ni se pasa, ni se pierde ¿Quien será el que pierde el tiempo? El que lo pasa sin ser útil ni para Dios ni para el prójimo. A veces nos preguntamos que día habrá sido el más feliz de nuestra vida; no es difícil responder: cada día es el más feliz, porque cada día se nos presenta de emplearlo mejor en el servicio de Dios y de los prójimos, y en ese servicio precisamente radica nuestra felicidad y la de los demás. La causa de la a...

La paz es un don de Dios...

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... y al mismo tiempo una tarea de todos , decía Juan Pablo II... Nada se busca hoy, nada se anhela tanto, como la paz. La paz para el mundo, la paz para nuestras familias, la paz para cada uno de nosotros. Pero hay varias clases de paz: la paz de los cipreses del cementerio; la paz de los silencios; la paz envuelta en el canto de los pájaros... Ninguna de ellas es comparable a la paz que produce en el interior de todo hombre, de saber que en su vida se está cumpliendo la voluntad de Dios. “Tremendo contraste entre el crepitar del fuego en su comienzo y la paz de la ceniza” decía José Luis Coll; la energía que uno pone en sus actos cotidianamente en la línea recta trazada por el Señor, concluye en el placer de la paz... porque entonces, la vida cobra sentido, la vida tendrá fundamentos, estará asegurada, se halla pacífica. Cuando todo se halla en su sitio, cumpliendo con su función, es cuando se goza de paz; si todo en mi se halla ordenado según la voluntad del Creador, podré...

Que la fe inspire la fe

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La vida no es vivir un gran día; es vivir muchos pequeños días. Dice la Biblia que Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza; esta afirmación está henchida de significado. Esa imagen y semejanza de Dios deberá existir en todas y cada una de nuestras acciones exteriores e interiores, de tal forma que Dios mismo pueda reflejarse y contemplarse a Si mismo cuando se asome a la ventana de nuestro espíritu. Cada acción del día de mañana deberá ser, pues, una semejanza a Dios.En cada una de ellas deberemos poder hallar un parecido de Dios por el que cuantos nos rodean puedan llegar a descubrir en nosotros a Dios. Cada uno de nuestros actos deberá llevar un poco de la belleza de Dios, de la bondad de Dios, del amor de Dios. Así, más que vivir nosotros en el día de mañana, será Dios el que vivirá en nosotros. Y ahora te seguimos de todo corazón, te tememos y buscamos tu rostro. No nos cubras de vergüenza, sino trátanos según tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. Líb...

Ser generosos

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Si dar enriquece, ahora comprendo porque el que no tiene, da A veces nos quejamos de que nuestra vida está resultando monótona y sin proyección y quizá seamos nosotros mismos los culpables de ello. Nos desubicamos cuando pensamos que no está a nuestro alcance el hacer nuestra vida algo maravillosa. Piensa que nunca es poco, cuando lo que se da es todo lo que uno tiene. No mires lo que das, sino al corazón con que lo das. Si lo que puedes dar es poco, ciertamente el corazón con que lo puedes dar nunca es poco. El amor es el detalle de la fidelidad: la fidelidad es el amor en los detalles; y los detalles suelen ser pequeños y quizá pasan inadvertidos; sin embargo, en ellos consiste la perfección y en ellos hay que poner el amor, en ellos se debe vivir el amor, tanto el amor a Dios, como el amor a los hermanos. «Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud» (Mc 10, 45) Siempre hay alguien que espera de a...

Hacer de la Palabra.. Vida

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Si sos papá o mamá, seguro estás dispuesto a morir por tus propios hijos, es preferible sufrir uno mismo a que no sufran ellos, morir uno para que ellos vivan... es así, ¿verdad? Hoy, en este mundo globalizado, en esta sociedad tan convulsionada, es mucho más fácil morir en un acto de heroísmo por salvar un hijo, que ir muriendo lentamente, día a día, minuto tras minuto, por ir formando a ese hijo o por ir formándome a mi mismo. Ir dejando jirones de la vida en las noches largas sin sueño; en las horas de trabajo agotador, en las tardes solitarias atendiendo diariamente las obligaciones... eso no será llamativo, pero es más meritorio. No derramar la sangre en tres minutos, sino ir dejando gota tras gota en cada acción que cumplimos, en cada victoria sobre uno mismo, en cada vencimiento de nuestro carácter o de nuestro temperamento, en la palabra de callamos o en la sonrisa que ofrecemos. Eso es morir día a día, eso es ser héroe... desconocido, pero héroe. El que oye la Pal...

Peldaños

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Un día más pasado en la virtud y un paso más hacia Dios. Cuando escuché esa frase, había tenido un día lleno de amarguras, de dificultades de todo tipo, de pruebas íntimas, obstáculos interiores... como si Job se hubiera metido en mi. Pero me había esforzado para permanecer fiel a mi conciencia, a mis convicciones, a mi deber. Por eso, cuando escuché esa frase “Un día más pasado en la virtud, es un paso más hacia Dios” , no pude menos de sentir la sensación suave de la caricia de Dios en mi espíritu. Y las penas se disiparon, la turbación se serenó, la amargura se hizo dulce y la intranquilidad se calmó. El que tiene esta esperanza en él, se purifica, así como él es puro. El que comete el pecado comete también la iniquidad, porque el pecado es la iniquidad. Pero ustedes saben que él se manifestó para quitar el pecado, y que él no tiene pecado. El que permanece en él, no peca, y el que peca no lo ha visto ni lo ha conocido. (1 Jn 3, 3-6) Porque acercarse a Dios es todo es...

Entregarse sin buscar nada a cambio

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Hay dos objetos que a menudo usamos y que pueden proporcionarnos hermosa enseñanza para nuestra vida práctica: la cera y el pan. El pan que a diario comemos (aunque la mano venga dura, nunca falta el pan en la mesa)... cuando queremos afirmar la bondad de una persona, decimos de ella: es mas buena que el pan ; y con eso decimos todo. Es que ser pan para los otros es servir de gusto y utilidad a los demás; y después de eso, o precisamente por eso, dejarse cortar, dejarse tostar, desmigajar, masticar y triturar o quizá dejarse tirar. Para la mansa cera, dar la vida a otros es morir. Y dar la vida a los otros es entregarlo todo por ellos... todo; cansancio, tiempo, preocupaciones, sonrisas, palabras... todo, sin excepción. Y eso lo debemos hacer sin esperar nada de los demás.  «¡Que el sabio comprenda estas cosas! ¡Que el hombre inteligente las entienda! Los caminos del Señor son rectos: por ellos caminarán los justos, pero los rebeldes tropezarán en ellos.» (Oseas 14, 1...

Sencillos y agradecidos

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Leo que hay cuatro clase de hombres: - Aquel que no sabe nada , y no sabe que no sabe nada ; es un  ignorante... compadécete de él. - Aquel que no sabe nada , y sabe que nada sabe ; es un sencillo... enséñale lo que tú puedas y él necesite. - Aquel que sabe , y no sabe que sabe ; está... despiértalos. - Aquel que sabe , y sabe que sabe ; es un sabio... imítalo. Quizá sea lo más difícil el ubicarse uno mismo con equidad y sin engaños en el plano que nos corresponde; pero, aunque sea difícil, no es imposible y, por lo tanto, es una obligación de conciencia, ya que no podemos tenernos ni por más de lo que somos ni por menos de lo que Dios nos ha dado. Tenerse por más de lo que uno es, es pura soberbia y orgullo despreciable; no reconocer lo que uno en realidad es, constituye un acto de ingratitud para con Dios, que ha depositado en nosotros las cualidades con las que nos ha enriquecido. «Vivan en armonía unos con otros, no quieran sobresalir, pónganse a la altura de ...

Los defectos de los santos

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Paz y bien Tú también puedes ser santo... Dios te llama a través de lo diario, de lo cotidiano, de tus compañeros y maestros, de tus tareas, de tus problemas, éxitos y fracasos Algunos libros de vidas de santos han omitido las debilidades de sus protagonistas, probablemente porque temían que nos escandalizáramos al saber que fueron hombres y mujeres como nosotros. Pero precisamente es bueno comprobar que los que están en los altares no son de cera, ni de yeso, ni de plástico, sino, como todos los mortales, de carne y hueso, sufren dolores y tienen sus agobios; son personas comunes que tienen que tomar medicamentos o duermen mal o se distraen en la oración. Muchos libros han puesto a los canonizados tan distantes de nosotros, que lo único que podemos hacer es admirarlos. Los colocan tan lejos, tan arriba, tan cubiertos de ropajes incómodos y ostentosos, tan desligados de todo lo nuestro, que no hay forma de imitarlos. Estas biografías nos convencen que la santidad no es para...

Cúmplase su voluntad

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Paz y bien Querer sólo lo que Dios quiere, es lo lógico para el que es de veras su amador... Fuera de sus deseos..., no existen deseos nuestros, y si existe alguno, ése, es que es conforme a su voluntad, y si no lo fuera, es que entonces no estaría nuestra voluntad unida a la suya... Pero si de veras estamos unidos por amor a su voluntad, nada desearemos que Él no desee, nada amaremos que Él no ame, y estando abandonados a su voluntad, nos será indiferente cualquier cosa que nos envíe, cualquier lugar donde nos ponga... Todo lo que Él quiera de nosotros no solamente nos será indiferente, sino que será de nuestro agrado. No sé si en todo esto que digo hay error; en todo me someto al que de esto entienda. Yo sólo digo lo que siento, y es que en verdad nada deseo más que amarle a Él, y que todo lo demás a Él lo encomiendo; cúmplase su voluntad. Cada día soy más feliz en mi total abandono en sus manos. Fraternalmente,  † Dominus Providebit ___ Textos de San Rafa...

Para cambiar las cosas

Paz y bien Te rebelas ante este mundo dividido y enfrentado en el que circulan la droga, la indiferencia, el opio del placer, de la comodidad, la fiebre del dinero o del poder. Ideologías irreconciliables, ambiciones encontradas. Te asquean la mentira, el cinismo, los manejos turbios, la hipocresía; te atormentan la angustia de este mundo, historia tan sucia, tan cubierta de sangre y de odio, tan gastada en violencias y guerras cruentas. Te sublevan la injusticia de los “justos”, la estupidez de los “prudentes”, la inoperancia de los “declamadores”, la tiranía de los “liberadores“. ¿Y qué haces? ¿Comentarlo en el café, en las reuniones, en la calle, en la oficina? El mundo seguirá igual. Quizá peor. «Traten de convencer a los que dudan y sálvenlos, arrancándolos de la condenación, a los demás trátenlos con compasión, pero con prudencia...» (Judas 22-23) Al mundo no lo cambian los que critican, sino los que obran en él, los que se esfuerzan en volcar en él su generosidad, su en...

Saber adonde ir

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Paz y bien 1 Tes. 5, 23 Ser un hombre íntegro es una meta que todos quisiéramos alcanzar, y es que la integridad supone un proceso de evolución que ya se ha recorrido antes de llegar a ella. La integridad es el equilibrio de la autenticidad; el hombre íntegro, el hombre que tiene una personalidad definida y recia, es aquel que sabiendo bien lo que debe hacer, y saliéndole desde adentro, no se deja llevar por las fluctuaciones circunstanciales. Ser íntegro es no solamente caminar, sino caminar sabiendo hacia donde se va; al fin y al cabo, cuando un hombre sabe adonde va, el mundo se aparta para darle paso. «Que el propio Dios de la paz los santifique llevándolos a la perfección. Guárdense enteramente sin mancha, en todo su espíritu, su alma y su cuerpo, hasta la venida de Cristo Jesús, nuestro Señor» Ser íntegro es potenciar nuestra personalidad poniéndola al servicio de los demás, pero viendo en ellos la imagen de Cristo, que nos lleva a Dios. Fraternalmente, † D...

Misericordiosos

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Paz y bien “Si precisas una mano, recuerda que yo tengo dos...”  (San Agustín) “Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia”. La misericordia es fruto de un corazón tierno y compasivo, que sabe sufrir con los que sufren y llorar con los que lloran y afligirse con lo que tienen alguna pena. Ser misericordioso es volcar un poco de dulzura en el corazón amargado, derramar algo de bálsamo en el ánimo abatido y comunicarle nuevas fuerzas, para ir repechando el camino del deber. Ser misericordioso es consolar al triste, acompañar al que se halla en soledad, dejar que el prójimo vuelque en nosotros sus preocupaciones, que se desahogue de sus aflicciones y opresiones. «¿No debías haberte compadecido de tu compañero como yo me compadecí de tí?» (Mateo 18, 33) Los misericordiosos obtendrán también ellos misericordia, encontrarán corazones que los comprendan cuando para ellos les llegue la hora del dolor... hallarán quien les suavice  su pena, quien compa...