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La barca de Pedro

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Primer día del Octavario 2011 Paz y bien en el Señor Jesús y en su Santísima Madre, Ulises atravesó el estrecho de Mesina sin caer en la trampa de las sirenas, porque se ató al mástil de la nave después de taponar con cera los oídos de sus marineros. Algunos escritores cristianos compararon la imagen de Ulises con la de Jesús en la Cruz, y la nave de Ulises con la Iglesia. El hecho es que la imagen de la Iglesia como nave es de las más utilizadas en los primeros siglos. Por ejemplo, Gregorio de Elvira (s. IV) dice que la Iglesia es semejante “a una nave que continuamente es agitada por las tormentas y tempestades, pero que no podrá naufragar jamás, porque su palo mayor es la Cruz de Cristo; su piloto, el Padre; su timonel, el Espíritu Santo; sus remeros, los Apóstoles” . S.S. Benedicto XVI celebró el quinto aniversario de su pontificado en medio de una tormentosa campaña en contra. En Malta evocó el naufragio de San Pablo y la calurosa acogida que le dispensaron los isleños. Subrayó có...

La experiencia del mal y la idea de Dios

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Si hay Dios, ¿por que existe el mal y el sufrimiento? Imagen del terremoto de Haití, 2010 Paz y bien en el Señor Jesús y en su Santísima Madre! "En ese tiempo se presentaron unas personas que comentaron a Jesús lo que había sucedido a aquellos galileos, cuya sangre Pilato mezcló con la de las víctimas de sus sacrificios. Entonces les dijo: ¿Creen ustedes que esos galileos sufrieron todo esto porque eran más pecadores que los demás? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten todos acabarán de la misma manera . ¿O creen acaso que las dieciocho personas que mató la torre de Siloé al caer, eran más culpables qeu los demás habitantes de Jerusalén? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten todos acabarán de la misma manera" (Lucas 13, 1-5) La historia de la humanidad es una interminable sucesión de sangre, sudor y lágrimas, de dolor, tristeza y miedo, de abandono, desesperación y muerte. Ante esa experiencia de sufrimiento es inevitable que el hombre se haya formula...

¡No creo en Dios, soy ateo!

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¡Paz y bien en Cristo Jesús y en la Virgen María! Sin venir a cuento, en medio de una conversación intrascendente, un amigo nos suelta: “Es que yo soy ateo”. “Bueno, ¿y a nosotros qué? Como si quieres ser budista, musulmán o del Real Madrid” , contesta otro contertulio. El ateo empezó a desinflarse al notar nuestra indiferencia por su postura “religiosa”, de la que parecía querer presumir. Con este motivo, el personal se enzarzó en una discusión variopinta, con un vocabulario de andar por casa, y sin meterse en profundidades filosóficas o teológicas. Como el grupo era de un nivel cultural medio-alto, las ideas barajadas pudieran interesar a más de uno: Quedó claro que ateo es el que no cree en la existencia de Dios. Demostradme que Dios existe , exigió el ateo. Demuéstranos tú que no existe , le replicó otro. Demostrar “racionalmente” la existencia de Dios al modo de las ciencias exactas es imposible, pero más imposible aún es demostrar que no existe. Para el creyente Dios está fuera ...