7 de febrero de 2012

El que es Absoluto y la nada

Paz y bien

Leía en esta nota de un matutino argentino que el exitoso periodista Andrés Perciavale logró la remisión del cáncer de pulmón que se le había detectado hace un año con tratamientos y muchísima espiritualidad.

Pero no es esto lo que llamó mi atención, sino la extraña relación con su madre. Siempre supo que su mamá no lo quiso. Ya en el ocaso de su vida ésta se sincera: “¿Vos sabés que yo nunca pude quererte? Porque siempre pensé que eras más inteligente que yo." Y agrega Perciavale “...Ahora bien, mi madre me hizo la vida imposible... no quería que yo estudiara. A los 17, cuando tenés toda la vida por delante, esta realidad te deja la peor marca de todas.”

“Ese desamor, además, inmediatamente, lo vivís con culpa: si no me quiere, la culpa es mía.” Sin dudas, la confesión de la mamá, significó el inicio de un proceso de sanación espiritual y física para él.

Nada dura mucho si tiene fin. Nada es absoluto si tiene límites. Los días de dolor pareciera que no terminan nunca; las noches de insomnio, los días de duro trajinar, la enfermedad molesta y dolorosa, el problema angustiante, la pena que se aferra al espíritu con garras lacerantes... todo parece que durará para siempre, que nunca acabará.

Sin embargo, todo pasa, todo perece, todo termina, todo desaparece y todo se olvida; por eso, nada dura si tiene fin... una vez llegado a ese fin, ya no se puede hablar de mucho, pues ya estamos en la nada.

En cambio, el Absoluto, el que no tiene ni principio no fin, el que es eterno e inmutable, Dios, es el que nunca pasa, el que por lo mismo no sólo es mucho sino que es todo.
“Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, El que es, el que era y el que ha de venir, el Señor del Universo”.
En nuestra vida, Dios no puede ocupar un segundo lugar; nada puede haber superior a Dios, ni tampoco puede ocupar el primer lugar, sino que ha de ocupar todo lugar.

Fraternalmente

1 comentario:

  1. Qué terrible debe ser saber que tu madre no te quiere, me impresiona.
    Algunas veces decimos con los labios que Dios es ese Todo para uno, pero a la hora de la verdad le ponemos en competencia con pequeñeces.
    Que Dios ocupe todo lugar en mi, va a ser mi jaculatoria de hoy.
    Muchas gracias, Claudio, un beso

    ResponderEliminar

«Porque la boca habla de la abundancia del corazón.» (Mt. 12, 34) Por lo tanto, se prudente en el uso de ellas y recuerda que en este blog no se aceptan los comentarios anónimos.