8 de junio de 2012

Necesidad de ser aliviados

Paz y bien

Cuando uno cree en Dios, forzosamente siente la necesidad de hablar con El; y hablar con Dios es orar. El alma tiene necesidades urgentes, tan urgentes como el cuerpo; tiene necesidad de orar; no es un lujo; cuanto más abrumados estemos por el trabajo, tanto mayor será nuestra necesidad de ser aliviados.

Es necesario rehacer al hombre desde adentro; no nos equivocamos al descubrir en el mundo de hoy una profunda insatisfacción, una infelicidad exasperada a causa de las falsas recetas de felicidad.

La oración es la fuerza de los hombres y la debilidad de Dios, se pretende vivir obedeciendo a Dios, pero es completamente ilógico pretender obedecerle sin comenzar por escucharle. De todos modos, tengamos presente que la oración no consiste en pensar mucho, sino en amar mucho; y amar es algo que todos sabemos y podemos hacer.
«Sean constantes en la oración; quédense velando para dar gracias» (Col. 4, 2)
«El que ora se salva; el que no ora, se condena» dice San Alfonso, y es cierto porque la oración ciertamente da paz y equilibrio para poder resistir a tantas cosas que nos salen al paso, sin salir del camino recto. Es fácil que se ofusque la mente y excite el corazón por lo que nos rodea... y en una mente ofuscada y en un corazón excitado ¿cómo uno puede sentir a Dios?

Sabemos que nosotros solos nada podemos, pero con Cristo todo lo podemos; es preciso, por lo tanto, buscar la ayuda del Señor por medio de la oración.

Fraternalmente, 



† 
Dominus Providebit

1 comentario:

  1. Que la oración llegue a ser en mi como el agua. Que sea consciente de cuanto la necesito

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«Porque la boca habla de la abundancia del corazón.» (Mt. 12, 34) Por lo tanto, se prudente en el uso de ellas y recuerda que en este blog no se aceptan los comentarios anónimos.