30 de enero de 2011

El rol de las bienventuranzas en nuestra vida

Paz y bien en el Señor Jesús y en su Santísima Madre,

4º Domingo, tiempo ordinario, ciclo "A" - Mateo 5, 1 - 12

Reflexión del padre Agustín Poier*, de los Siervos de María,
«Que contestaríamos si alguien nos preguntara que orientación ideológica tiene nuestra sociedad o nosotros mismos, más allá de las distintas religiones y opciones sociales o políticas? Quiera o no lo que todos buscamos -sin distinciones- es la felicidad que se consigue por el dinero, el bienestar, la profesión, el amor, los placeres. Jesús sintoniza con las aspiraciones más profundas del ser humano que busca la felicidad; está de acuerdo, por eso usa tantas veces la palabra «felices», sinónimo de bienaventurados.

Lo nuevo de Jesús para la felicidad es el modo distinto o contrario para conseguirla. Estamos acostumbrados a escuchar Felices los que tienen alma de pobres, los misericordiosos, cuando sean perseguidos, calumniados..., pero es un lenguaje incomprensible cuando nos topamos con la realidad de hoy.

Recuerdo que en el primer año de filosofía -año 1955- el profesor nos hablaba de las bienaventuranzas como de una revolución que Jesús introdujo en el mundo cultural y religioso de aquel entonces. Si tratamos de bajarla a la vida cotidiana nos choca tremendamente.

El mundo actual en el que estamos sumergidos y nuestra misma constitución humana nos lleva al afirmar la personalidad, a no dar el brazo a torcer, ser igual o superior a los demás, no dejarnos atropellar... Jesús habla de misericordia, ser portadores de paz, alegrarse cuando la gente nos critica por nuestras convicciones religiosas; y lo peor, alegrarnos de esta situación, tomarla como la felicidad.

Las bienaventuranzas son la carta magna del cristianismo, el fundamento sobre el cual se apoya todo el evangelio, el espíritu conductor de sus enseñanzas; pero también la condición por la paz en la sociedad por dos razones: primero porque Jesús con su vida, su humildad y sobre todo con su muerte las practicó al pié de la letra y el cristiano no puede seguir otro camino, y segundo porque en la sociedad no bastan las leyes -que a veces son injustas con las más desamparados- para que marche bien.

Si no frenamos el egoísmo, el impulso a atropellar, la soberbia de ser más que los otros... en una palabra, si de alguna manera o al menos en parte no practicamos las bienaventuranzas, la sociedad puede convertirse en una selva donde domina el más fuerte.»
Lo primero que hace falta es la humildad, la pobreza de espíritu para obedecer a Dios, siguiendo sus mandatos y consejos. Y procurar vivir así, con esas actitudes de fondo en el corazón: de mansedumbre, de desprendimiento, de castidad, de misericordia, de dar la paz, de buscar la justicia aunque suponga ir contra corriente; viviendo así se es muy feliz, con esa felicidad que inunda el corazón, aun en medio de la persecución y de la calumnia. Pero hay que dejar nuestras ilusiones y cosas limitadas para capturar al Infinito, hay que dejar todo para ganar el Todo, hay que olvidarse de uno mismo para ganar a Dios.

Fraternalmente,



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* El padre Agustín Poier -italiano- fue párroco de mi ciudad, Las Toscas (Santa Fe, Argentina) y hoy es párroco en Coyhaique, sur de Chile.


6 comentarios:

  1. Gracias por tu reflexión que el señor nos conceda la gracia de hacer vida este programa de vida unidos en oración y un abrazo mil gracias

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  2. La Santísima Virgen María nos acompañe y nos enseñe a descubrir cada momento de entrega y renuncia en bien de nuestra verdadera felicidad.
    Son tantas las veces que por no ser conscientes de la voluntad del Padre nos equivocamos de camino a elegir..., sí, nos dejamos llevar por esta selva en el que prima uno mismo y los demás que se las apañen como puedan.

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  3. Bienaventurados somos la ser amados, cuando menos, por Cristo. Un beso ¡¡¡

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  4. Las Bienaventuranzas nos indican como actuar en el camino hacia el Padre.
    Que el Espíritu Santo nos fortalezca día a día.
    Un abrazo mi querido Amigo y que termines feliz el domingo.

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  5. Para mi las Bienaventuranzas siempre han sido la expresión máxima de la esperanza.
    Un abrazo.

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  6. Las Bienaventuranzas son la mejor descripción de lo que Jesús lleva en Su Corazón y quiere comunicarnos. Son los Criterios de Dios. Los únicos que valen.
    Un abrazo, amigo.
    ;O)

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