1 de mayo de 2012

Balance




Paz y bien

Hay un tiempo para cada cosa dice el Eclesiastés en el capítulo 3 contemplando una después de otra, todas las condiciones de vida del hombre, empezando por lo más seguro, que es la muerte. Destruye todas las ilusiones del hombre, que trata de olvidar la falta de sentido de su vida. Así que si todo lo que se construye ha de ser destruido ¿que le queda al hombre?.

Esta reflexión vale también para nosotros que creemos que el mundo va cambiando y que la historia tiene una dirección. Pues cada generación trabaja para las siguientes, sin aprovechar los frutos de su trabajo y de sus luchas. Y además debemos estar seguros que se presentarán, después de nosotros, nuevos problemas con los cuales los adelantos que nos parecen valiosos deberán ser considerados como dañinos.
Yo se que Dios actúa como miras a toda la duración del tiempo; a esto nada se le puede agregar ni quitar; y Dios hace que los hombres tengan respeto. Ya fue lo que es, y lo que será ya fue: y Dios recupera lo que se ha ido.
Fraternalmente,


Dominus Providebit

3 comentarios:

  1. ¡Genial! Lo robo. Gracias

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  2. Nosotros que creemos hemos de ver más alla, hacia la eternidad, hacia donde vamos con Dios. saludos :)

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  3. Hay un tiempo para todo y todo llega a su tiempo.
    Tienes un lindo blog, me quedaré por aquí.
    Hasta pronto.Abrazos.

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