26 de noviembre de 2011

Inmaculado corazón de María

 Madre, te encomendamos a todos los hombres, 
comenzando por los más débiles:
a los niños que aún no han visto la luz
y a los que han nacido en medio de la pobreza y sufrimiento;
a los jóvenes en busca de sentido, 
a las personas que no tienen trabajo
y a las que padecen hambre o enfermedad.
Te encomendamos a las familias rotas,
a los ancianos que carecen de asistencia
y a cuantos están solos y sin esperanza.
Madre, que conoces los sufrimientos
y las esperanzas de la Iglesia y del mundo,
ayuda a tus hijos en las pruebas cotidianas
que la vida reserva a cada uno
y haz que, por el esfuerzo de todos,
las tinieblas no prevalezcan sobre la luz.
A tí, aurora de la salvación, confiamos nuestro camino,
para que bajo tu guía
todos los hombres descubran a Cristo,
luz del mundo y único Salvador,
que reina con el Padre y el Espíritu Santo
por los siglos de los siglos. Amén.

Juan Pablo II
Fraternalmente, 


4 comentarios:

  1. Só almas muito boas e santas como João Paulo II, poderiam fazer assim uma oração de amor e Fé.

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  2. Para la Gloria de Dios!
    Que o Senhor faça resplandecer o seu rosto sobre ti e te dê a paz

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  3. Amén.
    Todo un mundo cabe en esta oración.
    Un abrazo.

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«Porque la boca habla de la abundancia del corazón.» (Mt. 12, 34) Por lo tanto, se prudente en el uso de ellas y recuerda que en este blog no se aceptan los comentarios anónimos.