29 de abril de 2010

Matrimonio entre personas de igual sexo

El alegato de 70 obispos católicos

En Argentina, la pretendida reforma del Código Civil para permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo, al cabo de marchas y contramarchas, con dictamen de mayoría en el plenario de las comisiones de Legislación General y Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia está lista para ser tratado en la Cámara Baja del parlamento argentino.

Aunque es imposible hacer conjeturas, ya que la mayoría revelerá su postura en el momento de votar luego de que todos los bloques les dieran libertad a sus integrantes para que cada uno actúe según sus propias convicciones, lo que si queda claro es que el debate será duro y extenso dado que existen posturas extremas, tanto a favor o en contra. Así se perfiló la discusión en las comisiones, que fue ardua y áspera entre los representantes de la comunidad gay por un lado, y por el otro un nutrido grupo de militantes católicos que estuvieron presentes.

En este sentido, está claro que la postura que adelantó la Asamblea Episcopal Argentina reunida en Pilar en su 99ª asamblea plenaria ha sido de contundente rechazo y ejercerá una gran influencia en amplios sectores del Congreso.

La propuesta que movilizó la diputada de Nuevo Encuentro, Vilma Ibarra (autora de uno de los dos proyectos en tratamiento) plantea cambiar del Código Civil la frase hombre y mujer por cónyuges, para que no haya diferencias entre las parejas gay y las heterosexuales. Esto incluye los derechos a pensiones por fallecimiento, herencia, asignaciones familiares y obras sociales y también la adopción compartida, uno de los puntos que provoca mayor rechazo en el ámbito religioso.

Desde la ética cristiana, más de 70 obispos encabezados por el cardenal primado de la Argentina, Jorge Bergoglio, se manifestaron contrarios a la equiparación del matrimonio y la pareja homosexual basados en la concepción doctrinaria y la enseñanza de las Sagradas Escrituras en cuanto a la sexualidad humana como un don de Dios para ser disfrutado en el seno del matrimonio entre un hombre y una mujer. En esta misma línea, aunque expresada de manera más moderada, admitieron equiparación en los derechos que correspondan, pero sin reformar el Código Civil y dando a esa equiparación un nombre distinto al de matrimonio.

"Si se otorgase un reconocimiento legal a la unión entre personas de un mismo sexo, o se las pusiera en un plano jurídico análogo al del matrimonio y la familia, el Estado actuaría erróneamente y entraría en contradicción con sus propios deberes al alterar los principios de la ley natural y del ordenamiento público de la sociedad argentina", expresaron.

Apelando a la conciencia de los legisladores, afirmaron que la unión de personas del mismo sexo carece de los elementos biológicos y antropológicos propios del matrimonio y de la familia y que está ausente de ella la dimensión conyugal y la apertura a la transmisión de la vida.

El debido respeto a las orientaciones sexuales de las personas y el legítimo reconocimiento jurídico a las parejas de hecho homosexuales, no significa tener que aceptar la equiparación de dos realidades totalmente distintas como son, por un lado, el matrimonio y, por otro, la convivencia de una pareja homosexual, por muy estable que sea.

El matrimonio es, como sostiene la Iglesia Católica y por definición meramente antropológica -sin hacer mención de ninguna objeción moral que pueda parecer irritante- la forma socialmente sancionada de la unión entre un hombre y una mujer.

La heterosexualidad de los cónyuges y, derivadamente, su función social de reproductores del género humano (al menos potencialmente) son rasgos esenciales y distintivos del matrimonio. Sin estos rasgos, fundamentalmente el de la heterosexualidad, se estaría hablando de otra realidad. Y Ahí radica precisamente la diferencia entre la institución matrimonial y la unión civil, del tipo que sea, que pueda establecerse entre una pareja homosexual.

Abogamos por un debate serio y responsable, consciente de hasta dónde nos pueden llevar decisiones tomadas precipitadamente y sin el debido consenso, no ya sólo político, sino también científico y ético.

Bendiciones,


Fuente: Editorial diario Norte

1 comentario:

  1. P. Bruno Predonzani29 de abril de 2010, 13:51

    Yo creo que la reforma del Código civil va a ser aprovada, así como
    muchos parlamentos aprobaron el aborto y otras barbaridades. Los
    paladines de los "grupos minoritarios" no quieren ver la ley natural.
    Será siempre el Código de la conciencia de cada uno él que
    orientará la conducta personal.
    La ley del Señor no va por mayorías o minorías. Su voluntad es
    ley eterna y su amor sólo busca y ofrece el bien del ser humano.

    Un abrazo

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