13 de diciembre de 2011

Todo concurre para bien


¡Paz y bien!
 Rom 8,28

Hace pocos días en la entrada Detrás del miedo está la libertad había escrito Rompe todas tus cadenas, pero desata también o corta todos tus hilos; siéntete libre y lánzate a las alturas, hacia Dios.

Pero, algo sobre los miedos quedó en el tintero. Hay un punto que nos libera del miedo y es la profunda convicción de que «todo concurre para bien de los que aman a Dios»; no porque todas las cosas sean buenas de manera inmediata, sino porque todas son susceptibles de llegar a serlo, incluso el pecado, con tal de que lo lloremos.

Quien tiene un para que vivir, paga el peaje de la marcha por el desierto, sabiendo que el éxodo es sólo el camino que lo conduce a la tierra que Dios ha prometido. El sentido de la vida es el eje para poder caminar. Basta un punto de apoyo y se es capaz de mover la tierra.

Todos nosotros estamos saliendo de nuestro Egipto, cualquier tipo de esclavitud o servidumbre. Pero, ¿sabemos a donde vamos en medio de las dificultades de esta vida? Si no, estamos extraviados, y no tiene sentido atravesar por las adversidades de la existencia, ni pagar el alto precio que nos exige ser protagonistas en el escenario de nuestra historia.

La obra de Dios no es automática ni se garantiza, a pesar de haber hecho una Alianza con El. Para borrar, o mejor dicho, para transformar las consecuencias de la época de esclavitud, se necesita de un proceso, a fuego lento, para que se madure realmente y no sea sólo un cambio artificial o como simple barniz exterior.

No basta el encuentro con el Señor. Es necesario asumir el pasado para de esa manera redimirlo, sin rencores y sin miedos; sin sacarle la vuelta, aceptando de buena gana la verdad de nuestra historia, sabiendo que Dios no nos juzga ni condena por lo que somos personalmente, pues El ama la verdad en lo íntimo del ser.

Fraternalmente,



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Con textos de José H. Prado Flores "Más allá del desierto"

2 comentarios:

  1. Nem tudo na nossa vida é perfeito.
    Neste Advento pensamos naquilo que é necessário corrigir e seguir numa nova caminhada de coração e mente renovada.

    Agradeço este pouco de meditação.
    Não são necessários grandes discursos para nos acordar para a vida espiritual.

    Poucas palavras mas cheias de sabedoria e do amor de Deus que ouvimos ou lemos e que nos deixam as mensagens correctas.

    Desejo-te BOAS FESTAS

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  2. Obrigado, amigo boas festas !
    ¡Glória a Deus!

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