1 de diciembre de 2011

Solo permanece Dios y lo que es de Dios

El trigo va granando en la espiga, pero solamente se llegará a convertir en hostia de elevación cuando sea puesto sobre la patena, para llegar a ser Eucaristía.

Cada uno de los actos de tu día podrá llegar a ser transformado en vida, acción, en fecundidad, en Dios; pero antes, deberás ponerlo en la patena de tu ofrecimiento, a fin de que se eleve sobre la materialidad de la vida y se llegue a convertir en espíritu.

Y así, toda tu vida será una verdadera misa que transforme y cambie tu existir en una misa, que te acerque a Dios y te haga comunión y sacrificio.

Un sacrificio redentor y transformador; desaparecerás tu y, en cambio, en lugar tuyo aparecerá Dios.

Y cuando Dios aparece, todo se ve de otra forma y de otro color, a todo se le da otro significado y otra dimensión; en todo se descubre una proyección más dilatada y promisoria.
Nuestra angustia, que es leve y pasajera, nos prepara para la gloria eterna, que supera toda medida. Porque no tenemos puesta la mirada en las cosas visibles, sino en las invisibles: lo que se ve es transitorio, lo que no se ve, es eterno (2 Cor 4, 17-18)
Todo pasa y pasamos nosotros con todo; solamente permanece Dios y lo que es de Dios.

Fraternalmente,



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Textos de Alfonso Milagro

1 comentario:

  1. Hola Claudio, creo que estamos en la misma onda, hermano. El Señor nos va, poco a poco, puliendo y así aprendemos a apreciar lo que Él aprecia y a desechar lo que para Él no es importante o incluso contraproducente.
    ¡Qué sabio es el Señor que nos conduce!
    Un abrazo.

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