21 de diciembre de 2010

La eterna portadora de Jesús

Paz y bien en el Señor Jesús y en su Santísima Madre!

«Cuando comprendí la misión a que Dios me destinaba, me llené de gozo. Mi corazón se abrió como un lirio cerrado y proporcionó la sangre que sirvió de tierra al Germen del Señor.

Dije SI. Si y basta. Aquel si anuló el no de Eva al mandamiento de Dios. Si Señor, como tu quieras. Conoceré lo que quieres. Viviré como quieres: Me alegraré si quieres. Sufriré por lo que quieras. Si. Siempre si, Señor mío, desde el momento en que tu rayo me hizo Madre, hasta el momento en que me llamaste a Tí. Si, siempre si. La culpa ha sido vencida. Ha desaparecido. Ha sido destruida. Esta bajo mi calcañal. Se ha lavado con mi llanto, destruido con mi obediencia. De mi nacerá el nuevo Árbol que producirá el Fruto que conocerá todo el mal por haberlo padecido en Si y producirá todo el bien . A él podrán acercarse los hombres y seré feliz al ver que lo aceptan aun cuando no piensen que ha nacido de mí. Con tal que el hombre se salve y Dios sea amado, hágase de su esclava lo que se hace del lugar donde nace un árbol: una grada para subir.

Yo soy la eterna Portadora de Jesús. Está en mi seno, cual Hostia en la Custodia. Quien viene a mi, lo encuentra. Quien se apoya en mi, lo toca. Quien se vuelve mí, habla con El. Yo soy su vestido. El es mi alma. Mucho más unido ahora que no cuento estuvo dentro de mi durante nueve meses. Se le mitiga todo dolor, florece toda su esperanza y mana toda clase de gracias a quien viene a mi y pone su cabeza sobre mi seno.

Yo ruego por vosotros. Recordadlo. La bienaventuranza de estar en el cielo viva en los rayos de luz de Dios, no me borra el recuerdo de mis hijos que sufren en la tierra. Todo el cielo ruega, porque el cielo ama. El cielo es caridad que vive y la caridad tiene piedad de vosotros. Si no fuese más que yo, sería ya una plegaria suficiente en favor de las necesidades de quien espera en Dios. Porque nunca ceso de rogar por todos vosotros: santos y malvados, para dar a los santos la alegría y a los malvados el arrepentimiento que salva. Venid, venid hijos de mi dolor. Os espero a los pies de la Cruz para repartiros gracias.»

Estamos llegando ya al final del tiempo de Adviento, un tiempo de conversión y de purificación. Hoy es María quien nos enseña el mejor camino.

Fraternalmente,

Claudio



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El Hombre-Dios, María Valtorta, tomo I

4 comentarios:

  1. Gracias por este compartir que el Señor nos ayude a ser verdaderos portadores de Jesús pqueños sagrario viviente del Señor que como ella sepamos darlo que es lo mejor que poseemos es ÉL unidos en oración y un abrazo fraterno

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  2. Amén!
    Un abrazo fraterno en Cristo Lourdes
    Claudio

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  3. Buenas noches, sí somos portadores de Jesús,somos templos del Espíritu santo, y por el respiramos el crecimiento de la gracia de Jesús, no obstante las obras son el exponemte vivo de ese crecimiento de ese nido.
    Le deseo una Santa Navidad y feliz año
    Con ternura
    Sor.Cecilia

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  4. Feliz y Santa Navidad Sor Cecilia.
    Fraternalmente,
    Claudio

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