21 de diciembre de 2010

El don de Dios nos debe hacer siempre mejores

Paz y bien en el Señor Jesús y en su Santísima Madre!

La Palabra de hoy es el relato del segundo misterio gozoso del Santo Rosario. María, respondiendo a la discreta invitación del ángel fue a compartir su alegría con la anciana Isabel, su prima. Y se cumple lo dicho a Zacarías: «Tu hijo será lleno del Espíritu Santo desde el seno de su madre»

El texto bíblico es una impresionante enseñanza de caridad y amor al prójimo. La primera manifestación de la caridad es la que se ejercita para con el prójimo. Aunque aparente ser un juego de palabras, la caridad es para con Dios y para con el prójimo. En la caridad para con el prójimo se contiene también la caridad para con nosotros. Pero si nos amamos más que a los otros, no somos ya caritativos, somos egoístas.

Lo más importante en la historia no es lo más espectacular. El evangelio prefiere señalar los acontecimientos que fueron portadores de vida. También nos enseña la obediencia y humildad de María. Y la Virgen no se pone a hablar de sus cosas, su alma sólo puede alabar a Dios por lo que estaba haciendo por ella. Sin duda María estaría cansada del viaje, pero ella sabe descansar en Dios. Estemos seguros que Dios, con su poder y su bondad viene siempre al encuentro de los generosos.

Algunos años después, las muchedumbres judías caminarán hacia Juan Bautista en busca de Salvación pues reconocerán que Dios le comunicó el fuego de su Espíritu y de su Palabra. Pero nadie se preguntará sobre como recibió el Espíritu de Dios; y nadie sabrá que María, la niña humilde puso en movimiento los resortes del plan de Dios en aquel día de la Visitación. El Espíritu le habló a través del movimiento de su hijo en sus entrañas. El Bautista pronunció su primer discurso de Anunciador del Verbo.

¡Dichosa por haber creído! María descubre con gozo que su virginidad es fecunda, ella, que renunció a tener hijos y dar vida, como lo desean todas las mujeres, esta comunicando la vida del Espíritu Santo que es el Espíritu de Jesús. María ha pasado a ser el Templo de Dios.

Y termino con aquel concepto del inicio: la caridad. El don de Dios nos debe hacer siempre mejores. Cuanto más recibimos de El, tanto más debemos dar; porque el recibir más es señal que está en nosotros y con nosotros. Y cuando más El está en nosotros y con nosotros, tanto más debemos esforzarnos en llegar a la perfección.

El Señor provee aún en las cosas comunes y corrientes a quien en Él espera.

Fraternalmente,

Claudio



6 comentarios:

  1. "Dichosa por haber creído" esas palabras me interpelan profundamente.La manifestación del cielo de lo que significa "creer" es de bienaventuranza, de alabanza hacia el creyente. Es esa la petición que día a día sale dentro de mí. "Ayúdame Señor a creer" Y nadie mejor para ayudarnos que la "Dichosa por haber creído"
    Un abrazo

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  2. Amén Angelo, sobretodo en este escenario de la vida tan complejo. Las experiencias personales marcan en uno los lados «flacos» esos del cual se prende el maligno. El creer es sinónimo de humildad y esta de obediencia al Creador.
    ¡Como no creer en Él si fue liberándome dentro de sus planes de todas mis esclavitudes!
    Si, hermano, el camino de santidad y perfección es sinuoso pero, con la diestra victoriosa del Señor lo seguiremos haciendo día a día para alabanza y gloria a su Santo Nombre.
    Un abrazo
    Claudio

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  3. Este evangelio de hoy tiene tanto hoy me he quedado y Isabel se lleno del Espíritu Santo y exclamo solo una persona llena del espíritu de SDios sabe hablar solo de Dios dejemonos que su Espíritu nos invada y nos llene de ÉL para ser verdadero mensajeros de Dios unidos en oración y un abrazo muy fuerte en Cristo jesús

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  4. Me impacta la docilidad al Espíritu Santo de Isabel y María,y esa fe en Dios, como de niñas en su padre.
    Te dejo un abrazo.

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  5. Lourdes, Alicia, amigas pidamos con fuerzas la asistencia del Espíritu Santo para ser dóciles como María e Isabel; como dice San Bernardo: Dios hace en nosotros el pensar, el querer y el obrar. EL primero sin nosotros, el segundo con nosotros y el tercero por medio de nosotros.
    Manifestemos el santo deseo de tenerlo.
    Un beso grande
    Claudio

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  6. Gracias por su hermosa palabras es verdad unidos un abrazo

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