9 de febrero de 2011

Carisma del nosotros comunitario

Paz y bien en el Señor Jesús y en su Santísima Madre,

Hace tiempo quería referirme a la actividad apostólica de los servidores de música, a lo que ejercen su ministerio como músicos de Dios en todos los ámbitos o actividades de la Iglesia Católica, y recordé una prédica del Padre Jorge Córdova, magnífico músico de Dios, cuya esencia les comparto,

Mucha gente piensa que sólo los hermanos que están en oración, que hacen intercesión o trabajan en la liturgia, tiene que llegar a ser santos. Pero lo primero que puso el Señor en mi corazón, era que todos aquellos en están en un ministerio de música/coros, deben tener una sola idea clara: ser santos. Desde el principio tiene que haber un deseo mucho más grande que simplemente estar en un ministerio de música. Deben tener este deseo, que es mi deseo: que cuando muera pase a participar de aquellos que cantan y alaban al Señor.

Hay algo muy grande en el libro del Apocalipsis, donde dice: «Porque sólo tú eres Santo» (15, 4). Eso que decimos en el Gloria, es Palabra de Dios. El único santo es Dios. El Señor es el Santo. Todo se puede cambiar, pero aquello que es Palabra de Dios, no se cambia. Por eso hay cosas en la misa que no se pueden cambiar. Cuando hacemos esta aclamación: ¡Santo, Santo, Santo es el Señor!, es Palabra de Dios y no se cambia.

Esta es una expresión muy fuerte que significa pura plenitud, belleza. Al decirle a Dios que es Santo, le estamos diciendo lo bello y pleno que él es y lo pleno que se manifiesta en nuestra vida. Y estamos llamados justamente a esto. San Pablo en la primera carta a los tesalonicenses, dice: «Porque esta la voluntad de Dios: vuestra santificación» (4, 3) Por lo tanto la voluntad de Dios es que seamos santos y tengamos la belleza y la plenitud de él.

Cualquier canto en que no buscas el amor de Dios, la santificación de tu vida y la de aquellos de los cuales estás rodeado, estás perdiendo el tiempo. Si estás en un ministerio de música y no estás buscando la santidad, haces lo que a Dios no le gusta. Lo primero que debe quedar claro, es que todo ministerio musical tiene que buscar se santo, para eso ha sido llamado y esa es la voluntad de Dios.

Al mismo tiempo servirá enormemente para la comunión e integración del grupo, porque solamente el Espíritu de unión los puede unir como Dios quiere.

Es el broche final del ministerio de música cuando está bien conducido y lleno de la unción del Espíritu Santo. Por que asé se lelga a la experiencia hermosa del carisma que los Santos Padres llamaban carisma del nosotros comunitarios que es un verdadero pregusto de la vida eterna, unidos todos en alabanza, en el mismo amor, en un solo Espíritu, para la gloria del Padre, por Jesucristo nuestro Señor.

Fraternalmente,



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Imagen: Martín Valverde con Dynamis (Poder de Dios), su ministerio.

6 comentarios:

  1. Hace mucho tiempo cantaba en varios coros, siempre antes de empezar rezabamos para que nuestro canto fuera oración sentida ante Dios.
    Gracias, tu entrada me ha hecho recordar aquellos tiempos.
    Un abrazo.

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  2. Veo que estás en la Renovación carismática. Yo estuve hace mucho años y el Señor me hizo mucho, mucho Bien a través de est emovimiento. ¡Gloria al Señor!

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  3. Por eso los monjes siempre cantan el oficio. El canto hace de la oración comunitaria una unidad, una sola voz. Un abrazo: Joan Josep

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  4. Amigo, lindo post. Me gusta mucho la frase que dice: "El que canta ora dos veces". Es hermoso ver a una comunidad de creyentes cantando alabanzas a Dios.
    Un abrazote.

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  5. ¡Gloria a Dios!
    Un abrazo en Cristo

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