Espíritu Santo... ven


Ven Espíritu Santo, sin ti no hay vida que valga la pena.
Por eso, desde mis dudas, temores, cansancios
y debilidades quiero invocarte.
Ven Espíritu Santo a regar lo que está seco...
ven a fortalecer lo que está débil...
ven a sanar lo que está enfermo.
Transfórmame, restáurame, renuévame con tu acción íntima y fecunda...
Desde mi prqueñéz me convierto en mendigo confiado de su auxilio...
Te suplico que vengas
a sanarme del egoismo, de la comodidad, del individualismo;
liberame de las esclavitudes que enfrían 
el entusiasmo misionero,
para que pueda evangelizar con alegría
y coraje inagotable... Amén

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