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Estamos hechos para una casa

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 Si Dios es mi padre, estoy en comunicación con Él,  puedo hablar con Él y decirle: «Padre mío y Dios mío» Esto es verdaderamente extraordinario y es la fuente de todos los dones posibles. Con Él tengo el don de la vida. Con Él tengo el don de la verdad, Con Él tengo el don del amor. Sobre todo, con Él tengo el don de la «casa» Toda mi experiencia sobre esta tierra me ha madurado para la idea de la «casa»... Tener un casa, vivir en una casa para no estar solos. Estamos hechos de relaciones con otros. Estamos hechos de amor, de dulzura, de don de sí, de reciprocidad. Estamos hechos para ir a una casa donde haya un padre y donde haya hermanos y nadie sea excluido. Estamos hechos para una casa que nos dé la sensación de estabilidad, de continuidad, de reposo. Si, estamos hechos para una casa donde Dios es Padre y donde todos los hombres son hermanos Carlo Carretto Fraternalmente,

«Alégrense siempre en el Señor»

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La carta que San Pablo escribió a la comunidad cristiana de Filipos es personal, íntima y tierna. En si, esta comunidad es la que le demostró -siempre- más cariño, por eso el apóstol les escribe desde la cárcel. El trozo que elegí de ella, 4, 4-9 me parece especial para este tiempo de espera y reflexión. Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alégrense. Que la bondad de ustedes sea conocida por todos los hombres. El Señor está cerca. No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran siempre a la oración y a la súplica acompañada de acción de gracias para presentar sus peticiones a Dios. Entonces, la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús. En fin, hermanos, todo lo que es verdadero y noble, todo lo que es justo y puro, todo lo que amable y digno de honra, todo lo que haya de virtuoso y merecedor de alabanza, debe ser el objeto de sus ...

Detrás del miedo está la libertad

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Eccli. 40, 26-27 ¿Qué importa que el ave esté atada por una cadena o por un hilo, si al fin está atada y no puede volar por los espacios? Piensa que tú puedes sentirte atado. No te tranquilices si ves que tu atadura es solamente un hilo; preócupate por el hecho de sentirte atado, de no sentirte libre. Tus defectos no serán muy graves, muy serios, muy escandalosos para los demás, pero son defectos y por ello te impiden volar a la altura de la perfección. Son defectos y, por lo tanto, no hacen que seas malo, pero impiden que seas mejor; y, si es muy bueno no ser malo, es muy malo no ser mejor. No sabe cuánto bien hace el que no hace el mal; pero tampoco sabe cuánto mal hace el que no hace el bien.  Rompe todas tus cadenas, pero desata también o corta todos tus hilos; siéntete libre y lánzate a las alturas, hacia Dios. Vive plenamente el adviento. Fraternalmente, ___ Con la ayuda del padre Alfonso Milagro

Atentos, despiertos y en oración

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1º Domingo de Adviento - Ciclo B - Marcos 13, 33-37 Esperar supone una vigilancia constante y responsable. Hay personas que esperan acontecimientos no del todo definidos en su vida. Esperan cosas de manera global a través de un golpe de suerte o esperan situaciones después de un esfuerzo considerable. La espera del cristiano es algo distinta. Nuestro esperar se mueve en el presente y en el futuro. Tenemos que esperar no desde nuestras expectativas sino desde el ritmo de Dios. Nuestra espera es gratuita, segura. Nuestra espera pasa por la confianza en Dios más que en nosotros mismos y en las cosas que nos rodean. En la vida de fe se pierden muchas valiosas energías, cuando somos nosotros, quienes prescindiendo de Dios, queremos marcar el ritmo y la marcha de nuestra espera; la espera en Jesús es aceptar lo que ya sabemos, es aceptar el encuentro amoroso con el amor. Adviento es tiempo de compromiso y requiere: estar atentos, despiertos y orando. Atentos para que nada nos...

Inmaculado corazón de María

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 Madre, te encomendamos a todos los hombres,  comenzando por los más débiles: a los niños que aún no han visto la luz y a los que han nacido en medio de la pobreza y sufrimiento; a los jóvenes en busca de sentido,  a las personas que no tienen trabajo y a las que padecen hambre o enfermedad. Te encomendamos a las familias rotas, a los ancianos que carecen de asistencia y a cuantos están solos y sin esperanza. Madre, que conoces los sufrimientos y las esperanzas de la Iglesia y del mundo, ayuda a tus hijos en las pruebas cotidianas que la vida reserva a cada uno y haz que, por el esfuerzo de todos, las tinieblas no prevalezcan sobre la luz. A tí, aurora de la salvación, confiamos nuestro camino, para que bajo tu guía todos los hombres descubran a Cristo, luz del mundo y único Salvador, que reina con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén. Juan Pablo II Fraternalmente, 

Esfuerzos

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Sin lugar a dudas todos deseamos ser mejores de lo que somos, incluso habremos hecho algunos esfuerzos por serlo; pero esos esfuerzos no fueron suficientes y por eso no lo hemos logrado. No debemos desalentarnos; jamás podremos colocar la segunda piedra si no ponemos la primera; no podremos escalar el segundo peldaño si antes no pisamos el primero; no llegaremos a la cima si no empezamos a trepar por la ladera. El esfuerzo de hoy posibilitará el ascenso de mañana..., no se nos exige el ascenso de mañana, pero si el esfuerzo de hoy. El esfuerzo de mañana, hoy no es posible; pero el paso de hoy, si y en consecuencias, estamos obligados a hacerlo. No nos quejemos mañana si hoy fundamentamos su fracaso. Si hoy no morimos a nosotros mismos, no nos quejemos de que mañana no tengamos "nueva" vida...¿seguiremos con la misma vida de ayer, la vieja y caduca vida o la nueva de la gracia de Dios? En la vida de aquellos hombres que, siendo hombres como nosotros se transforman...

Silencio

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Ecle. 7, 5-6 Hoy nos cuesta bastante aceptar el silencio; estamos rodeados por todas partes de un ruido ensordecedor. Ese ruido puede impedir que nos oigamos a nosotros mismos y que oigamos la voz de Dios que nos habla en nuestro interior. Cuesta a veces callar en los momentos difíciles, en las penas amargas y en los goces íntimos, en las calumnias mordaces y en las alabanzas excesivas, en los pareceres hirientes y en los vaivenes de un corazón que se aleja. Silencios que traen como consecuencia la inmersión en el Dios que portamos en nuestra intimidad. Si miramos el bosque, lo veremos lleno de vida; pero la flor que abre sus pétalos lo hace en silencio; la violeta que esparce su perfume, la enredadera que trepa a lo alto, la gramilla que alfombra, las ramas que se extienden, el agua que se desliza... todo eso es silencio y todo eso es vida y da la vida. Muchas veces es preferible el silencio a mi alrededor que no palabras sin sentido; si las palabras son plata, el silenc...