25 de mayo de 2011

Todos los sentidos


«Lo que por El se hizo era vida;
la vida es luz para los hombres.

La luz brilla en las tinieblas
y las tinieblas no pudieron vencer a la luz»
(Jn 1, 4-5)

No es la vida la que en sí tiene aliciente; es el sentido que nosotros le damos a la vida; si ese sentido no llega a satisfacer las legítimas ansias que hay en todo corazón humano, la vida no alcanza a ser razón suficiente de nuestro existir.

En ese caso, cuando la vida no tiene un sentido hondo y orientador, cuando no se ve el por qué de la propia vida, cuando nuestras acciones no trascienden el momento presente que, por ser presente, es tan fugaz; cuando a ese momento fugaz no se le da una prospectiva hacia el más allá, tiene aplicación lo que afirma nuestro folklore cuando dice: "Para vivir como vives, mejor no morir de viejo".

No es, pues, ni la juventud, ni la salud, ni el dinero lo que puede ser una razón suficiente de nuestro existir; es más bien el sentido que damos a nuestras acciones y a la vida en general y dentro del ámbito de ese sentido la proyección hacia un futuro promisorio.

Fraternalmente,

1 comentario:

  1. Por eso me cuesta entender a los que pasan el día sin ninguna motivación, conformados con la rutina, esperando que amanezca y que vuelva a anochecer. No me cabe en la cabeza ese vivir.
    Un abrazo

    ResponderEliminar

«Porque la boca habla de la abundancia del corazón.» (Mt. 12, 34) Por lo tanto, se prudente en el uso de ellas y recuerda que en este blog no se aceptan los comentarios anónimos.