Evangelización digital, desafíos en el horizonte
Después de muchos años, la parroquia de mi ciudad, comenzó un camino de comunicación digital que, en verdad, impacta. Facebook, Instagram son los canales utilizados, al menos lo que conozco, para dar información necesaria para la comunidad católica. Información que abarca, incluso, la actividad de los movimientos o comunidades de oración. Enhorabuena
La evangelización ha pasado por diversas etapas, desde las primeras reuniones clandestinas y más tarde los medios de comunicación masivos como la radio y la televisión. Cada etapa presentó tanto oportunidades como desafíos y las redes sociales son el último eslabón en esta evolución.
La Iglesia Católica consciente de este cambio, ha buscado hacer un uso activo de estos nuevos canales. El desafío es aprender a comunicar la fe en esta cultura esencial para la evangelización. La red no solo es tecnología, sino un espacio de conexión humana y como tal tiene un valor espiritual; en el contexto de la Iglesia cada mensaje es un oportunidad de comunión, de edificar la fraternidad; la presencial real: aunque la comunicación en línea no reemplaza la experiencia comunitaria de la Iglesia, la presencia de cristianos en redes debe ser genuina y auténtica.
“Vayan por todo el mundo y prediquen El Evangelio” (Mt. 16,9-15) No cabe la menor duda de que la evangelización constituye un medio fundamental en la extensión del reino y el llamado universal a la salvación. Y en esta nueva etapa de nuestra historia, la Iglesia se encuentra con el inminente desafío de la cultura digital.
La Fe se va transmitiendo, también, a través de los medios de comunicación y redes sociales y numerosas iniciativas lideradas por sacerdotes, religiosas, consagradas y laicos van surgiendo, en respuesta a los signos de los tiempos. Ahí lo tenemos al padre Adrián Henao (colombiano) por TikTok y sus predicas, por citar alguno.
Si bien es cierto que hoy más que nunca cobran vigencia las oportunas actualizaciones del Concilio vaticano ll sobre el uso de los medios de comunicación social en el rol evangelizador, no deja de ser cierto que el llamado a ser sal y luz del mundo en estos medios lleva consigo un sinfín de tentaciones.
En este sentido, resulta de vital importancia tomar en consideración que el corazón del evangelio es la persona y el mensaje de Jesús para transformar todo aquello que requiera ser trasformado, para el bien de la dignificación humana. Por esta razón, resulta un gran desafío transmitir el mensaje sin caer en la tentación de llevarlo a un proyecto de índole personal, que no muestre el menor interés en el bien espiritual y humano de quienes son depositarios del mensaje.
Sin embargo, cabe la pregunta si en determinados casos y situaciones estas propuestas de evangelización son efectivas o no, porque ingenuamente se puede caer en la tentación de buscar solo seguidores y no de promover el verdadero seguimiento a Jesús y Su Evangelio.
No se trata, entonces, de buscar técnicas de reclutamiento de miembros que hacen “click” o dan “me gusta”, sino de encontrar caminos de renovada esperanza, capaces de devolver la vista al ciego, sanar al leproso, levantar al paralítico y devolver la dignidad a la mujer, como a María Magdalena.
Las radios FM protestantes han sido y siguen siendo un medio masivo y estratégico en la evangelización, especialmente en América Latina, donde su alcance local y regional permite difundir música cristiana, predicaciones y programas bíblicos a comunidades enteras, incluso en zonas rurales con acceso limitado a internet. Siempre un paso adelante sobre el catolicismo, lo digo con tristeza; es producto de una escucha activa en tiempos en los que la sociedad no escucha a nadie fruto del estrés y de las prisas.
Palabras más, palabras menos, estamos hablando de que la nueva evangelización en la cultura digital viene a concretarse por la experiencia personal con Cristo de quien pretende evangelizar, como base para el motor misionero, que no solo se limita a saber la verdad, sino que la saborea, una vez que la ha encontrado.
Urge, entonces, superar las tentaciones personales y descubrir que el gran desafío es siempre encontrar al otro, para que éste, a su vez, se sienta salvado, no por los méritos o discursos elocuentes del evangelizador en cuestión, sino por las palabras de Jesús hechas vida en nosotros.
Queda aún mucho camino por recorrer
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Con textos de Isabella Orellana, locutora Católica venezolana

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