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La linea recta.., seguir la linea recta

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Vivir en linea recta no es fácil, pero es una responsabilidad. No resultará fácil vivir sin desviarse a la derecha o a la izquierda; sin hacer caso de los comentarios que lleguen a nuestros oídos, sean favorables o no; sin dejarse llevar por los ejemplos que otros nos presenten; sin dejarse absorber por la fuerza de los ambientes; sin fijarse mucho en lo que hacen otras personas; esto es vivir en linea recta y no torcer ni a derecha ni a izquierda. Oportunidades, conveniencias, utilidades, progresos, ascensos y miles de cosas más suelen confabularse para que no vivamos en la linea de rectitud. Y solemos ser nosotros mismos los que más esforzamos para explicarnos a nosotros y a los demás que los caminos torcidos que seguimos, son en realidad rectos. Pero hay dos a quienes nunca podremos engañar: nuestra propia conciencia y Dios. Son ellos los que trazan la linea recta de nuestra vida. No bastan palabras, se necesitan obras; cuando por la noche te examines, no lo hagas solo respondiendo ...

El adviento nos envuelve

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1º Domingo de Adviento - Ciclo C - Lc 21, 25-28. 34-36 Esperar supone una vigilancia constante y responsable. Hay personas que esperan acontecimientos no del todo definidos en su vida. Esperan cosas de manera global a través de un golpe de suerte o esperan situaciones después de un esfuerzo considerable. La espera del cristiano es algo distinta. Nuestro esperar se mueve en el presente y en el futuro. Tenemos que esperar no desde nuestras expectativas sino desde el ritmo de Dios. Nuestra espera es gratuita, segura. Nuestra espera pasa por la confianza en Dios más que en nosotros mismos y en las cosas que nos rodean. En la vida de fe se pierden muchas valiosas energías, cuando somos nosotros, quienes prescindiendo de Dios, queremos marcar el ritmo y la marcha de nuestra espera; la espera en Jesús es aceptar lo que ya sabemos, es aceptar el encuentro amoroso con el amor. Adviento es tiempo de compromiso y requiere: estar atentos, despiertos y orando. Atentos para que nada nos disponga a p...

Como velas...

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  ¿Te fijaste como se consume una vela? Da luz, disipa tinieblas, pero a costa de su propia existencia; se va consumiendo, deshaciéndose, despareciendo... Cuanto más luz da. menos lo queda para ella. Y cuando ya no puede ser útil, deja de existir. Así tenemos que ser nosotros; debemos dar luz a costa de nuestra muerte total. Este ha de ser nuestro programa de vida: dar la felicidad a los otros, aunque ello suponga que nosotros nos deshacemos y desaparecemos. Cuando la madre da la vida a su hijo, pierde algo de si, pero ella no desaparece del todo; queda en su propio hijo; en su hijo cobra nueva vida, más joven, más llena de posibilidades. Es hermoso llegar al final de la vida teniendo conciencia de que nos hemos consumido por el bien de los demás. « Así pues, con su única ofrenda llevó a la perfección para siempre a los que hizo santos » (Heb. 10, 14) Llegaremos a la perfección si nos entregamos a los demás, como velas; pero también es cierto que la mejor forma de disponernos para ...

Las señales de los tiempos

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De esto habla el evangelio de hoy (Lc 21, 29-33) ¡Hay tantos temas! Está vacío el hombre como especie? Las urgencias cotidianas se imponen ante la mesura necesaria para encarar los problemas? Sirven los movimientos religiosos, como seminarios de vida, cursillos de cristiandad, convivencias con Dios? Los resultados, son frutos que permanecen en el tiempo y se multiplican o son flores que se secan en poco tiempo? Vivimos sin pensar en la finitud de nuestra vida.  Preguntémonos: ¿en qué estamos invirtiendo la vida? ¿En cosas que pasan, como el dinero, el éxito, la apariencia, el bienestar físico? De estas cosas, no nos llevaremos nada. ¿Estamos apegados a las cosas terrenas como si tuviéramos que vivir aquí para siempre?  En el siglo quinto San Agustín decía que la Biblia no pretende “enseñar cómo va el cielo, sino cómo se va al cielo”. Y en el siglo XX apareció la llamada interpretación existencial: es dentro de mí donde deben producirse cataclismos quizá cotidianos, hasta que l...

El hombre con fe nunca está solo; siempre está con Dios

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Lc 21,20-28 Esta es la tercera vez que Jesús anuncia la destrucción de Jerusalén: “esos días serán de castigo…”. El evangelista Lucas también mezcla dos planos: el de la caída de Jerusalén, que probablemente cuando escribió su evangelio ya había sucedido, y el día final del mundo, la segunda venida de Cristo, precedida de signos en el sol y las estrellas, y el estruendo del mar y el miedo y la ansiedad ante “las cosas que vendrán sobre el mundo”.  Hagamos un ejercicio: cambiemos las catástrofes del evangelista por lo que sucede hoy en la sociedad, a nuestro alrededor. Todos los ismos que se nos ocurran. Egoísmos, impaciencia, intemperancia, desasosiego, dinero que no alcanza, traiciones, desapegos... la prevalencia de lo material..., ni hablar de guerras... y en todo este escenario, Jesús te dice «Entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube, con gran poder y majestad. Cuando estas cosas comiencen a suceder, pongan atención y levanten la cabeza, porque se acerca la hora de s...

Un proyecto gestado en la libertad, es capaz de mudar la historia.

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« Los traicionarán hasta sus padres y hermanos, sus parientes y amigos. Matarán a algunos de ustedes, y todos los odiarán por causa mía. Sin embargo, ni un cabello de su cabeza perecerá. Si se mantienen firmes, conseguirán la vida .» ( Lc 21, 12-19) La liturgia católica pone hoy un Evangelio que es la historia de la iglesia de Cristo. Mejor dicho, Jesús advierte lo que pasaría. La eterna lucha del bien y el mal. Como decimos siempre, el libre albedrio hace que la vida del hombre sea un eterno pendular entre el instinto de las bestias y la esencia de los ángeles.  Antes que nada, debemos poner en contexto, el momento en que Jesús hablaba. Durísimo, políticamente hablando que podemos sintetizar: la luz contra la oscuridad. La esperanza contra la opresión. Es la historia de salvación del pueblo de Dios al salir de Egipto. Para salir triunfadores, se necesita coraje, fortaleza; los planes engendrados como miedo (dejar la comodidad, por ejemplo) no funcionan. Lo que se realiza condicion...

El Señor nos llama a colaborar en la construcción de la historia

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Lc 21, 5-11 «... como algunos ponderaban la solidez de la construcción del templo y la belleza de las ofrendas votivas que lo adornaban, Jesús dijo: “Días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra de todo esto que están admirando; todo será destruido”.» Leemos al Papa Francisco:  «La destrucción del templo anunciada por Jesús no es tanto un símbolo del final de la historia sino, más bien, de la finalidad de la historia. De hecho, ante los oyentes, que quieren saber cómo y cuándo tendrán lugar estas señales, Jesús responde con el típico lenguaje apocalíptico de la Biblia.  ¿Y cuál es la actitud del cristiano? Los discípulos de Cristo no pueden permanecer esclavos de los temores y de las angustias, sino que están llamados a vivir la historia, a detener la fuerza destructiva del mal, con la certeza de que la ternura providencial y tranquilizadora del Señor acompaña siempre su acción de bien. Esta es la señal elocuente de que el Reino de Dios viene a nosotros, es decir, que la...