Resetearnos
El evangelio de hay cuenta que Jesús Resucitado se le apareció a los discípulos (no dice cuantos) y les dió la paz, pidió de comer y les dijo: "Cuando todavía estaba con ustedes, yo les decía: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos". Entonces les abrió la inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras.
Esta ultima frase "...les abrió la inteligencia para que pudieran comprender..." es la parte lo puedo asemejar a la programación de un teléfono celular.. resetearlo. La IA dice Resetear (del inglés to reset) significa restablecer, reiniciar o volver a configurar un dispositivo electrónico a sus valores predeterminados de fábrica. Borra datos y configuraciones personales para solucionar fallos o limpiar el sistema.
Nuestro reseteo está ahí, al alcance de una sencilla frase dirigida a Jesús "te necesito..." Hoy conviene pedir una gracia sencilla y grande: que El entre en medio de lo que todavía está revuelto dentro nuestro. No hace falta fingir serenidad para acercarnos a Él. Los discípulos estaban llenos de temor, y aun así Jesús se hizo presente. También nosotros podemos llegar a la oración con dudas, cansancio, distracción o tristeza.
Él sabe abrir poco a poco la inteligencia y acomodar el corazón.
Hoy sería bueno hacer un gesto concreto: leer despacio este Evangelio, guardar unos minutos de silencio, y preguntarle al Señor dónde necesitamos su paz. Quizá en la familia. Quizá en el trabajo. Quizá en un asunto que llevamos demasiado tiempo pateando, o procrastinando (como se dice ahora) Jesús resucitado no viene a complicarnos la vida, sino a devolverle su centro. Y cuando Él ocupa el centro, el miedo afloja, la fe respira y uno vuelve a ponerse en camino con más verdad y más esperanza.
Como nuevo.

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