Crucifijo emblema de Cristo muerto y resucitado

La cruz -aunque no se crea- es símbolo de división entre los cristianos. Los protestantes solo llevan la cruz vacía porque es el símbolo que "Cristo venció a la muerte y para recordar que El esta vivo y es nuestro intercesor principal, nuestro abogado, nuestro oportuno socorro". Para la católicos, al utilizar el crucifijo, "predicamos a un Cristo resucitado" como dice San Pablo a los corintios, describiendo el núcleo del evangelio como "...escándalo para los judíos y locura para los paganos". San Pablo enfatiza que la cruz es la sabiduría y el poder de Dios para la salvación, centrando su mensaje en la redención a través del sacrificio de Jesús en lugar de la sabiduría humana.

El Papa Francisco dijo, predicando sobre la transfiguración "Jesús transfigurado sobre el monte Tabor quiso mostrar a sus discípulos su gloria no para evitarles pasar a través de la cruz, sino para indicar a dónde lleva la cruz. 

Quien muere con Cristo, con Cristo resurgirá. Y la cruz es la puerta de la resurrección. Quien lucha junto a Él, con Él triunfará. Este es el mensaje de esperanza que la cruz de Jesús contiene, exhortando a la fortaleza en nuestra existencia. La Cruz cristiana no es un ornamento de la casa o un adorno para llevar puesto, la cruz cristiana es un llamamiento al amor con el cual Jesús se sacrificó para salvar a la humanidad del mal y del pecado. 

En este tiempo de Cuaresma, contemplamos con devoción la imagen del crucifijo, Jesús en la cruz: ese es el símbolo de la fe cristiana, es el emblema de Jesús, muerto y resucitado por nosotros. Hagamos que la cruz marque las etapas de nuestro itinerario cuaresmal para comprender cada vez más la gravedad del pecado y el valor del sacrificio con el cual el Redentor nos ha salvado a todos nosotros.


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