Una cuestión de corazones

Le preguntamos a Gemini, el asistente de IA de Google como definimos en términos espirituales la expresión "corazón" y nos dice: «Espiritualmente, un corazón puro implica una disposición interior sincera, libre de doblez, egoísmo y pecado, enfocada en la comunión con Dios. No significa perfección, sino una búsqueda constante de la voluntad divina, integridad y la limpieza interior que proviene de la gracia, permitiendo ver a Dios en la vida.»

La tentación no es pecado, decía un compañero de trabajo hace muchos años, pecado es ceder a la tentación. El apóstol Santiago en su carta dice: "Dichoso el hombre que sufre la tentación, porque después de superarla, recibirá en premio la corona de la vida, que Dios ha prometido a los que lo aman. Que nadie diga, cuando sufre una tentación, que es Dios el que lo tienta, porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni pone él mismo a nadie en tentación. Más bien, cuando alguno es tentado, es sus malos deseos que lo arrastra y lo seduce."

Para nuestra vida práctica, son muy importantes las palabras de Santiago sobra la tentación. Va contra la verdadera imagen de Dios pensar que Dios nos pone a prueba con la tentación, o que nos castiga con desgracias, naturales o producto de la maldad humana. De Dios solo podemos esperar bienes. La voluntad de Dios es buena, perfecta y agradable decía San Pablo. En los seminarios de vida, cursillos de cristiandad, convivencias con Dios, retiros ignacianos aprendimos que lo que viene de Dios te da paz.

Pero podríamos oponer que el mismo Santiago nos habla de pruebas que hay que pasar para recibir la corona de la gloria. La prueba procede de nuestra condición limitada, que nos hace difícil perseverar en el bien; y, también, del pecado propio y ajeno, que nos aleja de Dios y de nuestra propia verdad. 

Lo que Dios nos envía es, no la tentación, sino la gracia para perseverar en el bien a pesar de la dificultad, que nos fortalece en la virtud, en el amor y en la relación con Dios. Una prueba, digamos, de como manejamos el libre albedrio, entendiendo por esto la voluntad, la opción, la capacidad para decidir.

En la época de Jesús, por distintas razones los grupos políticos no estaban en sintonía con los planes de Dios, en el sentido que no había espacio para la compasión. Decía el Papa Francisco «Cuando el corazón se endurece, cuando el corazón se endurece.., olvida... Olvida la gracia de la salvación, olvida la gratuidad. Un corazón duro lleva a discusiones, lleva a guerras, lleva al egoísmo, lleva a la destrucción de nuestros hermanos, porque no hay compasión. Y el mayor mensaje de salvación es que Dios tuvo compasión de nosotros. Ese estribillo del Evangelio, cuando Jesús ve a una persona, una situación dolorosa: «tuvo compasión». Jesús es la compasión del Padre; Jesús es la bofetada a toda dureza de corazón. Cada uno de nosotros tiene algo que se ha endurecido en su corazón. Recordemos, y que el Señor nos dé un corazón recto y sincero donde mora el Señor. El Señor no puede entrar en corazones duros; el Señor no puede entrar en corazones ideológicos. El Señor solo entra en corazones que son como el suyo: corazones compasivos, corazones abiertos

A modo de autoayuda: El cristianismo describe 7 pecados capitales y 7 virtudes que los neutralizan:

• Pereza / diligencia  • Ira / Paciencia  • Lujuria / Castidad  • Soberbia / Humildad  • Avaricia / Generosidad  • Gula / Templanza  • Envidia / Caridad

○ Las virtudes cardinales son la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza


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Sobre textos de José María Vegas, cmf

Elegimos la imagen de la paloma por que ella es el símbolo de la paz principalmente por dos hitos históricos que mezclan la fe antigua con el arte moderno. 

1. El origen bíblico (Antigüedad) 

La imagen proviene del relato del Arca de Noé en el Génesis. Según la Biblia, Noé liberó una paloma para saber si el diluvio había terminado; el ave regresó con una rama de olivo en el pico, lo que indicaba que había tierra firme y que la "paz" entre Dios y la humanidad se había restaurado. Además, en las culturas griega y romana, el olivo ya era un atributo de Irene, la diosa de la paz. 

2. La popularización de Picasso (Siglo XX)

Aunque el símbolo es milenario, su reconocimiento mundial moderno se debe a Pablo Picasso. En 1949, el artista diseñó el cartel para el Primer Congreso Mundial de Partidarios de la Paz tras la Segunda Guerra Mundial. Su dibujo de una paloma blanca se convirtió en un icono de esperanza y reconciliación global. 

Curiosidades adicionales: ○ Pureza: Su color blanco se asocia con la inocencia y la limpieza espiritual.  ○ Contraste: A diferencia de otras aves de presa, la paloma se percibe como un animal inofensivo y tranquilo. 

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