Signos

Le pedían signos a Jesús para creerle. Signos. Algo de donde prenderse... Algo parecido pasa hoy. La sociedad convulsiona en medio del caos provocado por un consumismo exagerado; como decimos siempre en el blog, el libre albedrio hace que vivamos caminando por la cornisa.  y ahí viene la pregunta que me hago todos los días: ¿El testimonio de nuestra vida es un signo?  La gente paga por lo que ha hecho y por aquello en que se ha convertido. Y lo paga de manera simple: con la vida que lleva decía Edith Warthon.

Lao Tse decía que hay que vaciarse para poder sentir a Dios, ya que El no entra donde no hay espacio. Lo que quería decir es que no logras nada bueno cuando estás lleno de ti mismo, de poder, saber o riquezas. En otras culturas ese vacío se expresa con palabras como el desapego o la nada. Es la misma pobreza espiritual que decía Jesús en las bienaventuranzas o el renunciamiento del místico San Juan de la Cruz. Ellos sabían que solo se disfruta el todo por un camino de purificación, de vaciarse y desprenderse

Un mensaje arduo de practicar cuando compites para ser el mejor, destacarte, poseer y figurar. En otras palabras, invitar a muchos para que lleguen al vacío, es hablarles -a veces- en chino.

Algunas frases tomadas de los libros sapienciales de la Biblia

• Examínate antes de que Dios te juzgue, no esperes la muerte para ponerte en regla.

• No seas esclavo de tus apetencias, refrena tus apetitos y no te dejes sofocar por la ambiciones.

• En los días de riqueza piensa en la carencia de todo, en la abundancia sé consciente de la miseria.

• Dios recompensa cualquier gesto caritativo y cada quien será tratado según sus acciones.

• Mira cómo caen las hojas de los árboles; las cosas pasan y con ellas pasa el que las hizo.

• El que toca el alquitrán se mancha los dedos, quien se junta con los soberbios se vuelve como ellos.

• No envidies el éxito del pecador, porque en realidad no sabes cuál será su fin.

• Sé generoso con el pobre y no te apartes de los que lloran, ya que en ellos está el mismo Dios.

Imagina como corre el agua desde su nacimiento hasta la mar:

Brota en un manantial y, poco a poco, aumenta su caudal a medida que se desplaza. Su secreto es una clave para superar los obstáculos y vivir en armonía: fluir y fluir. Aquí se encuentra una roca, más allá un tronco, pero el agua es maestra en flexibilidad. 

Ella combina dos fuerzas aparentemente opuestas: es flexible y tiene un poder formidable. Ahora pregúntate si tú también fluyes, te adaptas y huyes de una rigidez que te tensiona. 

Fluir es el secreto para ceder, dialogar, escuchar, perdonar, aceptar, en suma, es la clave para amarte y amar.

Fluir es abandonar la terquedad, ser elásticos, acallar el Ego y actuar con amor, humildad y desapego. Ánimo, fluye con el agua.

El libro Eclesiástico o Sirácides dice "... En cuanto a mí, como un canal que brota de un río, como una acequia, salí a un jardín y dije: «Regaré mi huerta y empaparé mis canteros». ¡De pronto, mi canal se convirtió en un río, y mi río se transformó en un mar! Aún haré brillar la instrucción como la aurora e irradiaré su luz lo más lejos posible; aún derramaré la enseñanza como una profecía y la dejaré para las generaciones futuras. Porque yo no he trabajado sólo para mí, sino para todos los que buscan la sabiduría.


__


Comentarios