Seguir pese a la indiferencia y a los prejuicios

En el evangelio de Marcos 6, 1-6, Jesús encuentra en su comunidad rechazo, incredulidad, porque lo conocían, no venía de una escuela importante como para hablar de la manera que lo hacía. Es decir, las palabras calaban hondo pero al mismo tiempo, como decimos los argentinos  "quien sos vos, de donde saliste.." expresaban incredulidad. Gente demasiada atada a la tradición, al pasado; Jesús siguió recorriendo pueblos, enseñando, curando enfermos.., algún ciego por aquí, una paralítico por allá... Sintió el rechazo pero no se quedó con el, fue para adelante. 

Aprendamos la lección. Allí donde uno esperaba encontrar acogida y aliento, puede encontrarse con indiferencia e incomprensión; allí donde uno esperaba encontrar la consideración de sus pares, encuentra desinterés, la nada misma. Como Jesús no nos quedemos paralizados, demos otro paso hacia lo nuevo, lo que está por venir.

Pero también, hay otra lectura del Evangelio: somos capaces de aceptar con humildad que venga un juan de los palotes a hablarnos con sabiduría? Dios se acerca de manera sencilla, a través de rostros conocidos y gestos cotidianos. Decía el Papa Francisco "El cambio hecho por Jesús compromete a sus discípulos de ayer y de hoy a una verificación personal y comunitaria. También en nuestros días, de hecho, puede pasar que se alimenten prejuicios que nos impiden captar la realidad. Pero el Señor nos invita a asumir una actitud de escucha humilde y de espera dócil, porque la gracia de Dios a menudo se nos presenta de maneras sorprendentes, que no se corresponden con nuestras expectativas."


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Sobre textos del Papa Francisco y Salvador Leon, Ciudad Redonda

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