Reconocer a Dios en lo sencillo de cada día
El Evangelio de hoy nos invita a reconocer a Dios en los gestos sencillos y en las personas que perseveran en silencio. Jesús se deja encontrar en el templo, pero también en la fidelidad diaria de una familia, en la esperanza de los mayores y en la oración constante.
Hoy somos llamados a no apresurar los tiempos, a confiar en que Dios cumple sus promesas incluso cuando parecen demorarse. En la vida parroquial y comunitaria, cada pequeño servicio cuenta, cada presencia fiel sostiene. Presentar nuestra vida al Señor, como María y José, es ofrecerle lo que somos, con nuestras luces y sombras. Que hoy podamos volver a nuestras tareas cotidianas con el corazón sereno, sabiendo que Dios camina con nosotros y que su gracia actúa, paso a paso, en lo sencillo de cada día.

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