Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé


Paz y bien en el Señor Jesús y en su Santísima Madre!

Santísima Madre de Dios y Madre nuestra,
desde tu santuario de Caacupé
cubre con tu manto protector
a tus devotos y a todo el Paraguay
Intercede por nuestros padres y bienhechores,
por los desvalidos y todos los necesitados
de perdón y misericordia.
Protege a nuestra Santa Madre Iglesia
y alcanza la luz a los magistrados
para que hagan justicia
y haya paz entre los hombres.
Después de la gracia que te pedimos,
danos también la gracia mayor de perseverar
en nuestra fe y en tu amor,
poder así merecer la realización de la promesa
que nuestros Señor Jesucristo
nos hiciera cuando dijo:
«El que persevere hasta el fin se salvará»
A ti Madre querida, clamamos
para que nos concedas tan singular favor. Amén

Fraternalmente,
Claudio


En Paraguay, la Virgen se manifestó como Madre protectora de los más humildes a través de esta advocación. Se le llama Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé, Virgencita de Caacupé, Virgen de los Milagros de Caacupé, Virgen Azul de Paraguay o, sencillamente, María de Caacupé. La primera población se originó en 1600. Cuenta la leyenda que un indígena cristiano había ido hacia las selvas del valle Ytú, para la búsqueda de alimentos y madera.

Era un indio guaraní, converso de la misión franciscana de Tobatí, y se encontraba en grave peligro de muerte. Estaba rodeado por los fieros Mbayaes, tribu que no ha querido aceptar la fe cristiana y se ha declarado acérrima enemiga de los conversos.

Entonces, cuenta la leyenda que la imagen de la Virgen María se le apareció y dijo: "Caaguy Cupe-pe", que traducido significa "detrás de la yerba" (en alusión a la yerba mate, infusión a la que se atribuyen muchos poderes medicinales, y que es uno de los principales renglones exportables del país).

Y allí detrás encontró un grueso tronco que le ofrece refugio seguro y se escondió, agazapado y tembloroso, pidiéndole amparo a su Madre del Cielo, la Inmaculada, que los buenos frailes le han enseñado a amar profundamente. En ese momento promete que tallará, con la madera del árbol protector, una bonita imagen de la Virgen, si es que llega a salir con vida del trance. Sus perseguidores siguieron de largo sin advertir su presencia, y el indio escultor, agradecido, en cuanto pudo regresar, tomó del árbol la madera que necesitaba para su trabajo.

Se dice que brota agua en el sitio preciso de la aparición, y esta agua ayudó a los guaraníes a sobrevivir el calor del mes de diciembre. Del tronco surgieron dos tallas; la mayor fue destinada a la Iglesia de Tobatí y la más pequeña la conservó el indio en su poder, para su devoción personal. Años después la gran inundación que creó el lago de Ypacaray amenazaba con destruir los poblados cercanos y los frailes franciscanos, acompañados de los habitantes de la región, organizaron rogativas pidiendo la tranquilidad de las aguas.

Se cuenta que el Padre Luis de Bolaños bendijo las aguas y éstas retrocedieron hasta sus límites actuales; junto con la calma, apareció flotando un maletín sellado que encerraba en su interior una imagen de la Virgen, que fue reconocida por los presentes como la misma que el indio tallara años atrás. Desde entonces el pueblo la llamó la "Virgen de los Milagros".

Luego, el indio escultor se instala con su familia en esos valles, con la seguridad que la Virgen María siempre lo cuidara. Construyó un humilde oratorio, y este a su vez, como un imán atraía pobladores en su entorno, constituyéndose un poblado conocido primeramente como los ytuenses. Por el 1765, la zona ya era conocida como el valle de Caacupé, costumbre que iba arraigándose. El 4 de abril de 1770, se toma como referencia la fundación de Caacupé.

La historia no ha recogido datos de la imagen mayor, que se supone saqueada por los salvajes Mbayaes. Tampoco se supo mas de aquel indiecito guaraní y cristiano, pero aunque nunca sepamos a quien deben la fe y la iglesia esa obra de inspiración divina, nuestra fe nos dice que ya está desde hace tiempo compartiendo con nuestra Madre Celestial..... y quien podría negar que no estuviera hoy intercediendo por todos los que están reunidos brindándole homenaje.

2 comentarios :

lourdes dijo...

Gracias cada sabado apredo algo nuevo de nuestra madre mil gracias por tu compartir que ayude y enseña gracias también por tu compartir en mi blog me ayudan mucho tus comenta rio mil gracias y unidos en oración y un buen fin de semana gracias

Susana dijo...

Muchas gracias por contarnos la historia! Estuve hace poco en Paraguay y tuve la dicha de visitar el Santuario, Bellísima Nuestra Señora!!
Unidos en oración, paz y bien,
Susana

 
«Sólo cuando se vea su rostro y se oiga su voz el mundo conocerá la buena nueva de nuestra redención. Esta es la finalidad de la evangelización. Y esto es lo que convertirá Internet en un espacio auténticamente humano, puesto que si no hay lugar para Cristo, tampoco hay lugar para el hombre. Por tanto... quiero exhortar a toda la Iglesia a cruzar intrépidamente este nuevo umbral, para entrar en lo más profundo de la red» (Juan Pablo II, Mensaje para la 36 Jornada de los Medios de Comunicación Social, 24-enero-2002).